miércoles, 7 de abril de 2010

CUARTA LLAMADA

El Tábano de Io
Año uno/N° 9/Abril 2010


www.elteatrito.com
Una forma diferente de hacer y ver Teatro


EDITORIAL



Esto de El Teatrito

En las semanas previas al 8° Festival Independiente de Teatro Intimo Encuentro Internacional Dialéctica 2010, mientras la escenógrafa francesa Mónica Lacheze, intervenía, con un mural, la facha norte del Nuevo Teatrito, sede del Centro de Investigación Escénica El Teatrito, A.C, un vecino detuvo su automóvil y luego de intercambiar unas palabras de felicitación y admiración al trabajo de Mónica, que por otro lado le ha cambiado para bien la cara a una parte de la Colonia Chuburná, le entregó un pequeño recorte de periódico o revista, para que ella lo hiciera extensivo a todos los integrantes de este Centro Cultural, que por esos días nos encontrábamos en arduas tareas de gestión y mantenimiento, para llegar en las mejores condiciones técnicas y logísticas al Festival Internacional anual, que este año albergó además al 10° Cruce Encuentro Iberoamericano de Teatro: Cruzando Fronteras, de el que: El Teatrito, fue sede por segunda ocasión, pero por primera vez en un espacio propio. El pequeño y casi íntimo recorte, que el vecino quiso compartir con nosotros, dice lo siguiente:

Un teatro popular es una empresa estrictamente antiutilitaria de gentes entusiastas que han descubierto un nuevo experimento vivificante, una oportunidad de creación inteligente y cooperativa. Todo aquel que participa en la aventura cae pronto bajo el hechizo de su ley compensadora.”

La identificación, por parte de todos los que militamos El Teatrito, con el breve texto, del que desconocemos, en nuestra ignorancia, la fuente original, fue inmediata. En muchos sentidos reveladora.

Si bien nuestra particular forma de ver y hacer el teatro nos limita materialmente de muchas cosas y a muchas más renunciado por voluntad, con todo lo que eso conlleva, hemos aprendido a profundizar también en lo que creemos y en el aporte que entendemos y pretendemos ofrecer en la construcción, de lo que junto a millones de personas en el planeta se ha denominado Otro Mundo Posible, lo que nosotros hemos apropiado también como nuestra palabra.

Sabemos, que aún hay mil debates pendientes, para lograr siquiera definir algo común en eso que se denomina otro u otros mundos posibles, pero cualquiera que esto sea, es un consenso, desde la primera reunión de Porto Alegre, que se trata de aspirar a formas de organización social dignas, justas y antiutilitarias y por lo tanto de buscar alternativas de convivencia anticapitalista. Y todo lo que hemos aprendido en el camino, de nuestros once años de trinchera artística, más allá de la experiencia misma, es que si estamos equivocados en nuestras formas bien vale la pena caminar este rumbo, que es ya un proyecto de vida irrenunciable, pues nuestras ganancias no serán nunca materiales pero podemos afirmar también que ninguna ganancia material podría siquiera cuantificar la satisfacción cualitativa que nuestro caminar de resistencia artística nos ha dado y nos sigue dando. La anécdota aquí narrada da cuenta de ello.

Sirvan estas letras para intentar definir lo que ha significado para los que hacemos y los que han hecho posible la producción de un medio cultural para todos. Pero sobre todos, para los que, sin perjuicios, sin rumores, sin suposiciones, sin intereses mezquinos, se han acercado para conocer, ver o hacer esto de El Teatrito...

Aquí una breve memoria, una suerte de "cuarta llamada", de los intensos días del 8° FITI y el 10° Cruce, para recordarlo junto a los que fueron parte; pero especialmente con los que, por las razones que sean, no pudieron estar presentes.

APORTACIONES (IN)VOLUNTARIAS

¿Que es El Teatrito?


Por: María Teresa Jardí

A punto de iniciar, hoy, de la nada, me consta, El Centro de Investigación Escénica El Teatrito, A.C., su 8° Festival Independiente de Teatro Intimo (FITI) Encuentro Internacional Dialéctica 2010, en medio del 10° Cruce-Encuentro Iberoamericano de Teatro Cruzando Fronteras, no puedo dejar de preguntarme de dónde saca esa magia que, sin duda, tiene El Teatrito. Lo que incluso tantas envidias despierta. Buscando la respuesta llego a la conclusión de que El Teatrito es la opción de vida de mi hijo y de mi nuera. Un lugar de encuentro de personas que provienen de diversas geografías. Un espacio donde el amor es la meta. Y me asombro, yo misma, al escribir, la última respuesta.

Pero, sí, la respuesta de ¿qué es El Teatrito? la encuentro en la palabra amor, que, por trillada, a veces, nos lleva a que olvidemos la importancia que su contenido tiene, cuando se vive plenamente el amor al otro, el amor a la naturaleza, el amor a la vida…, todos los amores, como un solo amor, de manera intensa cada momento del día, todos los días.

¿Por qué es El Teatrito un lugar que el amor tiene por meta? ¿No tendrían que ser eso las iglesias? Pues, sí, también tendrían que serlo. Pero tan a la baja incluso las neuronas, las iglesias también han olvidado que en el amor al otro, como a sí mismo, es donde converge el bien en el planeta.

Del tiempo en que fui parte física integrante de ese proyecto integral de vida, porque El Teatrito también es eso, sin mentir, puedo decirles que obtuve la mejor enseñanza de mi vida. La de aprender a apropiarte de aquello que te impulsa a ser mejor contigo mismo y con los otros cada día.

Nunca, luego de El Teatrito, podría ser la misma que antes era creyendo que cumplía con lo que me tocaba hacer por el prójimo e incluso por mí misma.
Es algo más profundo lo que deja el ser parte de ese proyecto, que, por eso, sin nada, repito, y testigo soy de ello, ha prevalecido tantos años a pesar de tenerlo todo en contra, inclusive la envidia, que con sus dardos envenenados ha intentado una y otra vez destruirlo, logrando quitarle mucho de lo que le corresponde por derecho propio. Que no es que El Teatrito aspire a que a nadie se le quiten nada para él obtenerlo. Simplemente lo que le corresponde incluso porque así lo señalan las leyes. Y menos aún aspira El Teatrito a arrebatarle a alguien el talento y al contrario la aspiración de El Teatrito es contagiar para que el talento fluya y se multiplique y se apropie y llegue a todos los rincones impulsando el cambio a ese otro mundo posible donde cada ser humano se sienta digno porque se sepa persona y donde nadie se atreva a pisotear la dignidad de ese otro que, aunque nada material tenga, espiritualmente es otro ser respetable como uno mismo.

El talento, fomenta El Teatrito, sí. El talento al que han renunciado, los que todo lo reciben a manos llenas, porque son parte del sistema, el talento que no se esfuerzan en hacer fluir, prefiriendo apropiarse de todo: fechas, nombres, grupos… sin entender, nunca lo entenderán, porque para eso tendrían que acercarse a lo que da El Teatrito, que en esa nada aparente está la virtud de elección integral del arte como opción de vida. Opción de vida en la que la renuncia a las cosas materiales es la constante, sí, pero en la que las cosas materiales, al ocupar el sitio correcto, dejan de tener importancia, frente a lo mucho que hay delante. Opción de vida que no se monta en el dinero ni en las dádivas que exigen como pago, el hacer “lo correcto”, que nunca es lo importante.

El Teatrito te da esa sensación de saber que apropiándote de su enseñanza vas a poder decir en el momento de la muerte, que a fin de cuentas es el momento de la vida: misión cumplida.

Mi amigo Jorge Alvarez escribió, en El Tábano de Io, me parece, que El Teatrito lo hace sentir pleno y al leerlo pensé que esa era justamente la palabra adecuada para describir cómo salía yo después de presenciar una puesta en escena en ese lugar tan especial y tan lleno de magia como les dijo a sus integrantes el director del Teatro Estudio, Abraham Oceranzky, cuando conoció El Teatrito. 

De cada función se entra uno y se sale otro como mejor persona.

¿¡APRECIACIONES/CRÍTICAS!?


Su majestad El Teatro presenta a su hijo más rebelde: El Teatrito

Por: Rigel Solís Rodríguez

Lo de su majestad lo mencionó don Renán Guillermo, director del Instituto de Cultura de Yucatán, la noche del domingo 14 de marzo en el vestíbulo del máximo recinto de las artes que tiene la ciudad de Mérida, el teatro José Peón Contreras, al dar por inaugurada la exposición fotográfica “10 años Produciendo un Medio… para Tod@s, y con ello marcar el inició de las actividades del Décimo Cruce-Encuentro Iberoamericano de Teatro Cruzando Fronteras y el Octavo Festival Independiente de Teatro Íntimo (FITI) Encuentro Internacional Dialéctica 2010.

Lo de la rebeldía de El Teatrito no hace falta que alguien lo diga, basta con acercarse y conocer el ser y quehacer de los miembros, público y amigos del Centro de Investigación Escénica que así se llama, para comprobar que no es un mero estilo de vida ni el modo de proceder en ella, sino una profunda cuestión de espíritu, una esperanza concreta de un mundo mejor y una forma de luchar y resistir montados en el viejo, más no cansado, rocín de las artes y con la lanza llamada Teatro bien afilada.

El camino al lobby del Peón Contreras fue largo y empedrado, al menos durante seis años en completa oscuridad y recientemente con algo de luz de día y terracería más llana. Creo que ni hacía falta llegar, pues la contribución de El Teatrito no se da ahí en la majestuosidad arquitectónica y social del centenario y bello edificio, sino en la mágica intimidad del pequeño recinto de Chuburná, donde se respira libertad pura. Sin embargo, llegar después de diez años a recibir el reconocimiento público fue un acto de justicia y de darle honor, por parte de autoridades, medios de comunicación y comunidad, a quien honor merece.
Habló don Renán y agradeció a los colectivos independientes, en especial a El Teatrito, por ser la bujía que da dinámica al teatro. También hizo uso de la palabra Ricardo Andrade, director artístico y se la cedió a Jorge “el Ché” Álvarez para que leyera un emotivo mensaje y reflexión acerca de lo que significa su experiencia como público de El Teatrito y la plenitud humana que ahí ha sentido.

En cuanto a la muestra fotográfica, que se podrá visitar hasta el 21 de marzo, vale la pena mencionar algunos aspectos. Su mayor importancia radica en que es una, aunque breve muy bien curada, memoria gráfica de los diez años de actividades de El Teatrito. Se puede mirar detalles de algunas puestas en escena, talleres y otras actividades como exposiciones, conciertos musicales y mesas de análisis como testimonio de la apertura del grupo y eso que ellos llaman un Medio para Tod@s.

De igual manera, algunas imágenes, independientemente de su valor histórico y documental, sobresalen por su contenido estético y conceptual. Es posible observar bellas composiciones y fotografías que transmiten un mensaje a manera de manifiesto de la postura ideológica de los quijotescos Teatritos. Vaya un reconocimiento para Cristina Manzanero “Quicho” por el trabajo de curaduría y diseño para esta bonita exposición.

La velada concluyó con el tradicional brindis con vino, chelas y chescos, así como los exquisitos bocadillos. Algunos invitados, como Juancho y el Kaskep, parecían salidos de alguna escena de una hipotética película que si la hubiera filmado Juan Orol se llamaría “Los Chayas invaden el Teatro”, agarrando copas de vino y vasos de cerveza de dos en dos y embutiéndose bocadillos como si estuvieran botaneando en la cantina. En fin, la noche fue para celebrar con los amigos.

Hasta pastel, velitas, Mañanitas y Feliz cumpleaños a ti hubo para aprovechar el momento y festejar el aniversario de Amanda Quezadas, maestra, actriz, directora administrativa y domadora de Ricardo Andrade, director general de El Teatrito. Velada de fiesta pues, de justos reconocimientos, arte visual y agradecimientos, noche para levantar el telón de una semana de intensa actividad teatral con excelentes grupos independientes de Latino América.
Cuando la felicidad así lo requiera

Por: Rigel Solís Rodríguez

Cuando la felicidad así lo requiera es una obra de teatro que cuenta ya con titipuchal de representaciones. Con créditos compartidos entre Ricardo Andrade, como autor y director, Amanda Quezadas, lo mismo en dirección que en actuación, y Silvia Sosa también como actriz, esta puesta en escena fue la primera en presentarse como parte del Octavo Festival Independiente de Teatro Íntimo (FITI) a cargo del Centro de Investigación Escénica El Teatrito.

Con ritmo y tono caminando en la cuerda floja de la seriedad y con el riesgo latente de caer en el abismo de la solemnidad, la obra va de la ficción que sitúa en un mismo cuadro a dos personajes históricos: Servando Teresa de Mier y Ricardo Flores Magón, que vivieron sus radicalismos para darnos patria con cien años de diferencia, hacia la reflexión sobre la realidad contemporánea de memoria y olvido, así como de fatuas y cacareadas celebraciones de las insurgencias.

Las cuatro palabras en el nombre del FITI se dejaron sentir en su máxima expresión la noche del pasado lunes.

Festival, como exhibición y fiesta del arte y las ideas de una pequeña multitud con rostros alegres, empezando con el del propio edificio cuya fachada luce de maravilla gracias a la intervención de la escenógrafa francesa Mónica Lacheze y su hermana Genoveva, quienes pusieron su arte y cariño en los muros de El Teatrito, dando vida y colorido también al viejo barrio de Chuburná. Velada para conocer gente, saludar amigos y charlar mientras el café perfumaba el ambiente antes y después de la obra. Con invitados que llegaron en demasía y realmente pintaron de fiesta la reunión en torno al fenómeno teatral.

La palabra Independiente sonó por la naturaleza misma del festival y de los grupos participantes, así como por la organización y el espíritu solidario de no abrir la taquilla para permitir al público participar del espectáculo colaborando con los gastos en la medida de sus posibilidades, pero sobre todo se oyó fuerte en el discurso de “Cuando la felicidad así lo requiera”pues el texto dramático hace acusaciones y cuestionamientos severos en virtud de revisar la historia pasada, presente y aún por escribir en días en que se cocinan celebraciones de dos siglos de supuesta autonomía nacional, texto que tiene, en sus dos personajes principales, individuos que a la historia oficial conviene dejar en el olvido.

El Teatro per se, es decir, el hecho escénico al que acudimos y en el que se vio a dos actrices conducir por buen rumbo el derrotero de la obra, con la palabra como su mayor recurso para dar vida a la dramaturgia y contarnos la Historia de México a través de la historia de Servando y Ricardo. Ambas interpretes intercambiaron el primer y segundo plano en función de dar equilibrio a la fuerza de sus mensajes, mutando también en personajes secundarios y rompiendo con todos los roles para dirigirse a nosotros como narradoras omniscientes, todo ello con tal sincronía que sólo en par de titubeos hizo cascabelear la maquinaria y en ocasiones alcanzó la categoría de poesía de los cuerpos interactuando.

Íntimo como la privacidad que la familia goza en su hogar con respeto a la individualidad de cada uno de sus miembros, así como por la comodidad y disposición para compartir el espacio, de apretarse para que quepan más y sean parte de la experiencia. Y El Teatrito se llenó a tal grado que hubo que sentarse de lado o de plano en el piso al borde del proscenio, y eso que desde cualquier punto es posible entrar en comunión con los actores, ver las mínimas expresiones, oír incluso las respiraciones y participar del efecto catártico que el arte provoca.

Nos llaman rebeldes y terroristas a lo ilusos y utopistas, pero ¿acaso la felicidad no es un derecho universal para disfrutar de él en este astro de nombre Tierra? Durante la representación no hubo oportunidad para reír, salvo esbozar una sonrisa por alguna sarcástica línea. El ritmo reiterativo, en cambio, incitó a la reflexión y comprensión con amplio criterio lo mismo de la historia bicentenaria, centenaria y actual mexicana. La fuerza de las palabras, por su parte, dejó la cuestión en la conciencia de cada quien para cuando su felicidad así lo requiera.

Espacio Blanco en El Teatrito

Por: Rigel Solís Rodríguez

Tenía muchas ganas de ver la propuesta que la compañía Espacio Blanco, de Guatemala, presentaría en el Festival Independiente de Teatro Íntimo (FITI) tratándose de la adaptación de un clásico de Lope de Vega y porque pienso que Yucatán tiene más relación con aquel país que con gran parte del resto del territorio mexicano, incluso desde hace algún tiempo decidí apoyar al equipo nacional de fútbol chapín en lugar de la sobre valorada selección “Azteca”.

“Nunca me había sentido tan cómodo en este tipo de puesta en escena en que los actores integran al público y lo hacen participe de las acciones, ustedes tienen una magia muy especial que me fascinó”, dijo don Víctor Salas, feliz desde su lugar de espectador por encima de su conocida postura de crítico de arte, durante el acostumbrado diálogo que al final de cada función los miembros de la compañía en turno intercambian con el respetable.

Otros felicitaron y agradecieron por sendos esfuerzos a Rina Flores, quien adaptó, dirigió y actuó, a Flor de María de Armas, quien completó el reparto, así como a la asistente Martha Rosales. Entonces Rina y Flor se dispusieron a platicar con los presentes en un ambiente de total fraternidad. Risas, preguntas, risas, respuestas, risas, anécdotas, risas y en fin. Vaya, si la comedia fue exquisita el postre no se quedó atrás.

Hablaron de la experiencia de Espacio Blanco y de la satisfacción que deja hacer teatro con amor. Rina contestó que prefirió adaptar la obra de tal manera que los espectadores fueran tocados, pues piensa que provocarlos es fundamental para enriquecer el hecho escénico y la creación de públicos entre otros factores. Flor se refirió a la recepción cálida y abierta que han tenido en comunidades rurales de Guatemala que contrasta con el cerrado y cuadrado comportamiento de la capital.

Los enredos de Nice la culta y Finea la boba, en los que truecan galanes y sirven de mofa de ciertas actitudes de orden social, fluyeron con gracia entre las calmadas aguas de El Teatrito, de donde pronto emergieron improvisados actores que deleitaron con su interpretación, ya de Liceo ya de Laurencio, mientras Rina y Flor, que no Nice y Finea, se hacían parte del público y desde ahí dirigían el cauce, cosa que ciertamente requiere mucho encanto para funcionar.
La propuesta recurrió al uso de máscaras para caracterizar varios personajes, incluidos los que salieron de las butacas, “no tengo facilidad para esto” dijo el “Ché”, gigante amigo y asiduo visitante de El Teatrito, pero lo cierto es que lucio sobre el escenario. El juego de sombras proyectadas en sábana blanca también resultó eficaz para la recreación del espacio y un efecto visual que también permitió a cada espectador recrear la imagen y la acción sugerida.

El recinto teatral de Chuburná se llenó una vez más y la compañía guatemalteca cumplió, con una puesta discreta y sin técnicas escenográficas rimbombantes pero con gran trabajo actoral y enorme carisma, las expectativas depositadas en ella. Yo me quedé pensando que tal vez Yucatán es en realidad un país más de Centroamericana que, para bien o para mal, está ligado a México. Al caer el telón de La Dama Boba sólo quedó agradecer y felicitar a Espacio Blanco y por supuesto al FITI.

martes, 6 de abril de 2010


Excelente paja para los payasos

Por: Rigel Solís Rodríguez

En italiano paja es paglia, y ésta palabra eligió la compañía Dramart, de Mérida Venezuela, para nombrar el espectáculo clown que presencié justo a mitad del Festival Independiente de Teatro Íntimo (FITI) en el Centro de Investigación Escénica El Teatrito, montaje dirigido por Gabriel Torres Morandi con producción de Irina Dendiouk. También explicaron que en el antiguo circo los payasos aparecían después de los animales, por lo que se requería esparcir paja encima de la mierda de éstos, además que aquellos rellenaban sus ropas con paglia.

Estos güeyes están cabrones. Así se puede resumir la calidad que poseen Salvador Villegas y Leonidas Urbina para desarrollar un discurso teatral con una técnica tan difícil como lo es el clown, pues los Clowns no son sólo actores ni mucho menos chan payasitos que sacan risas con chistes baratos o de dos por uno de la barra televisiva más corriente, ya que a nivel escénico y actoral manejan una complejidad humana muy grande, llevando, por ejemplo, situaciones cotidianas a una exageración tan absurda y risible pero que aún así no escapan de la realidad.

El espectáculo estuvo de “no mames”, me desternillé y desatornillé de risa. La expresión corporal, facial y hasta mental de los venezolanos es de un profesionalismo requetedigno de aplaudir, y eso que, como ellos dicen, apenas están explorando los terrenos de dicha técnica. Confieso también que al principio me sentí un tanto incómodo, por no decir amenazado, por dos personajes que netamente parecían retrasados mentales.

O sea, pensé que si sólo porque se trataba de un montaje de teatro me podía cagar de risa con todo gusto, pero si aquellos tipos estuvieran internados en un hospital psiquiátrico seguramente no me parecerían graciosos. Aunque pensándolo bien, lo que si es para horrorizarse es el retraso mental de una sociedad que acepta gobiernos ilegítimos nefastos, religiones hipócritas criminales y economías perversamente voraces, además de destruir su propio planeta.

Ellos dijeron con ojos, gestos, risas y actitudes, dijeron sin hablar o haciéndolo con un lenguaje inventado que nadie entendió pero tampoco hizo falta hacerlo. Me reí locamente como lo he hecho del tonto que tropieza en la calle o de la víctima de una pesadísima broma, aunque luego diga pobrecito. Y en cierta medida también reí de mí mismo, mi propia pendejez y mi tragedia personal.
Sobresalió, a pesar de que por poco se derrumba El Teatrito lo mismo por las públicas carcajadas que por los clowns que aporreaban todo tipo de fierros en el escenario, el acto del payaso llorando tras enterarse de alguna desgracia que le produjo tremendo pesar. Vaya trabajo para generar emociones y reacciones en el espectador. También hubo momentos que se tornaron grotescos y mi buen gusto se vio amenazado o de plano sucumbió ante personajes tan feos y ridículos.
Igual funcionó de maravilla mostrar lo que no se ve y utilizarlo para provocar sentimientos encontrados cuando se sugirió que tras bambalinas uno le atestó inmerecida paliza al otro de manera tan graciosa que fue imposible no reír, sin embargo, al siguiente instante en el que salió inmolado y amolado el personaje parche al ojo incluido, uno no pudo evitar exclamar un lastimero aaaah seguido de un chuuuch pobrecito él.

Así las cosas con la excelente presentación de los clowns venezolanos de la compañía Dramart y su propuesta Paglia, durante el Octavo FITI en el popular Teatrito de Chuburná.
Muégano Teatro, broche de oro del FITI
Por: Rigel Solís Rodríguez

Mucha expectativa causó la presentación, desde Guayaquil Ecuador, de la compañía Muégano Teatro en el cierre del Octavo Festival Independiente de Teatro Íntimo (FITI) el domingo de la desdibujada efeméride del 21 de marzo, de tal suerte que fue necesario hacer una segunda función para la gente que se quedó fuera de la primera. “Sólo dura cincuenta minutos” decían los nerviosos organizadores a los que debían esperar su turno, mientras los Muéganos encantados estaban de repetir con tal que su público no perdiera el espectáculo llamado simplemente Karaoke.

Con actuaciones exigentes más no exageradas Pilar Aranda, Marcia Cevallos y Santiago Roldós me hicieron sentir en un sueño de farsa, crítica y drama en el que Morfeo sampleaba pistas oníricas como lo hace un Disc Jockey con canciones armónicas, sólo que el dios del sueño seguro estaba ebrio porque las piezas que programaba eran caóticas, bueno, de por sí los sueños escapan del orden y la lógica, así que el texto de Santiago Roldós por momentos me hizo bolas.

Al principio me perdí un poco, pero de pronto y gracias a la dirección, escenografía e iluminación, también a cargo de Roldós y asistencia técnica de Aída Calderón, lo que pasaba frente a mi vista se me figuró así, como un sueño caótico pero cuyos fragmentos hacían mofa de algo o alguien, criticaban al hombre y su sociedad, así como se cagaban en el mismo mundo. Con citas de todo tipo que por instantes cargaron de barroquismo la obra y la hicieron un tanto pesada, así como con guiños musicales y cinematográficos la puesta dejó ver la capacidad actoral de los ecuatorianos, misma que alcanzó niveles sublimes y de paso sirvió como excelente broche de oro del FITI.

También percibí reminiscencias de locura en Karaoke. ¿Y es que acaso igualmente yo estoy loco? ¿O no? ¿Quién está más loco o más cuerdo? ¿Qué carájos es la cordura? ¿Las utopías son locuras? Quizás esas jaladas son sólo mías o algo así como una dramaturgia del espectador, pero lo cierto es que, además de divertirme y entretenerme, la obra me cuestionó, acusó y criticó, o fue que solamente me vino algún saco de tantos tipos y colores que del onírico armario salieron. Ideas de orden y caos machacaban mi cabeza: ¿qué pasaría si los tiburones fueran hombres?

Luego supe que el texto de Santiago gozó también de la dramaturgia de las actrices Marcia y Pilar, quienes durante el proceso del montaje hicieron aportaciones que transformaron y enriquecieron el fenómeno teatral. Por tanto, creo que mis descabelladas lecturas de sueños, críticas y locuras, lejos de estar fuera de lugar o no, se suman a ese proceso que se cierra con el espectador.
Y cuando desperté todo había llegado a su fin, se gastó el Octavo FITI, cuya diversidad permitió reflexionar y divertirse lo mismo con obras originales que con la adaptación de un clásico y propuestas de distintos géneros y técnicas escenográficas. Por otro lado, la taquilla solidaria y acertada programación de funciones y horarios dio chance de aprovecharlo al máximo.

Con presencia de Renán Guillermo, director del Instituto de Cultura de Yucatán, y Juan De La Rosa, quien dirige el área de Teatro de la misma institución, Ricardo Andrade y Amanda Quezadas, directores de El Teatrito y del FITI, agradecieron a todos los que lo hicieron posible, tanto autoridades culturales del Gobierno del Estado, compañías participantes, amigos colaboradores y muy en especial a todo el público que asistió y fue parte de la maravillosa experiencia del Teatro Íntimo y el Encuentro Internacional.

UN ENCUENTRO QUE RESUENA


Décimo Cruce-Encuentro Iberoamericano de Teatro
publicado en el periódico autogestivo u'uy u t'aan, número Uk, página Kan, marzo 2010

Por: Camilo Solís

En el Octavo Festival Independiente de Teatro Íntimo, donde fue posible conocer, presenciar y envolverse en el teatro de Guatemala, Ecuador, Venezuela y México, también se llevó a cabo el Décimo Cruce-Encuentro Iberoamericano de Teatro Cruzando Fronteras, abriendo mesas de reflexión y debate para dar a conocer experiencias, recursos, contratiempos, trayectorias, formas de trabajo grupal y mucho más de lo que pudiera aportarse para compartir los andares de cada uno y de cada grupo, los cuales llevaron a dar lugar a ese momento de intercambio.
Un punto tratado fue el de la autodeterminación para obtener recursos propios, pues aunque existan las instancias públicas que destinan recursos para la actividad teatral, es un error depender del capricho de vaivenes administrativos. Resultaba admirable escuchar cuando los presentespublicado en el periódico autogestivo u'uy u t'aan, número Uk, página Kan, marzo 2010
contaban su alejamiento de ésta lógica para concentrar sus esfuerzos en un trabajo propio que por sí mismos idearon y constantemente realizan, sin involucrarse en juegos de intereses, siendo la prioridad el trabajar en la búsqueda de temas, espacios, montajes, integrantes, públicos y continuar desarrollando lo aprendido.



En este formato de intercambio también se contó con personas que trabajan otros campos, entre ellos la ecología, cine, periodismo y pintura, aportando sus impresiones en lo discutido y la experiencia propia. Temas tan amplios que, será mejor dar espacio lo más completo posible en las siguientes ediciones de esta publicación. El cruce fue de un tiempo breve, del 14 al 21 de marzo, pero seguirá resonando su encuentro.

Debate de la película La Nube de Pino Solanas
Teatro Independiente en el neoliberalismo  
En la foto: Santiago Roldós (El Muégano Teatro. Ecuador) Miguel Ricci (El Teatrito. México) Genoveve Lacheze (Activista social. Francia)