martes, 1 de junio de 2010

1er ANIVERSARIO CON SOBRE PESO CULTURAL


El Tábano de Io
Año dos /N° 10/ Junio 2010

www.elteatrito.com
Una forma diferente de hacer y ver Teatro

Alternativa Social Independiente

Resistencia artística contra la hipocresía y el olvido

http://eltabanodeio.blogspot.com
 

EDITORIAL


Editorial
Con este numero 10, llegamos al primer aniversario de El Tábano de Io, revista virtual, con sobre-peso cultural, del Centro de Investigación Escénica El Teatrito, A.C.
Mucho podríamos decir y mucho tendríamos que celebrar en esté aniversario. Pero la realidad nos nubla el entusiasmo y optamos mejor por la reflexión de diversos materiales y algunos aportes involuntarios, que nos ayudan a seguir preparando estrategias hacia un futuro que cada día se vislumbra más desalentador.
A finales de abril, en un mañoso operativo entre el gobierno federal, el estatal (Yucatán) y el municipal (Mérida), fue detenido Lorenzo Peraza. Distinguido militante de Frente de Unidad Popular de Yucatán (FUP). Y en el mismo operativo fue incautada La Peña La Casa de Todos. Un espacio de contra cultura, en la conservadora Mérida, la de Yucatán, que durante años ha funcionado como lugar de denuncia pública, semillero de música alternativa, cultura políticamente incorrecta y sede de reunión de jóvenes y activistas de izquierda, fundamentalmente del colectivo El Rebelde.
La acción urgente de diversos sectores de la sociedad logró la liberación de Lorenzo. Pero la Peña permanece cerrada. Como se han ido cerrando innumerables espacios culturales alternativos en el país bajo el pretexto de “la guerra contra el crimen organizado”. Curiosamente, los bancos y las empresas que lavan el dinero del narcotráfico y sus negocios afines, siguen intocables.
Para mediados de mayo se efectuaron las elecciones intermedias en Yucatán en las que se renovó el congreso local y las 106 alcaldías.
En dichas elecciones, donde lo que predominó fue el abstencionismo, el PRI recuperó la conservadora y clerical ciudad de Mérida, bastión panista desde hace 20 años, y la mayoria en el congreso local, convirtiéndose el PRI nuevamente en un partido de lo que en la jerga política mexicana se llama “de carro completo”. Lo que para quienes vivimos muchos años bajo la sombra del PRI, como partido de Estado, sabemos que nada bueno significa. Y peor aún, nada bueno significó tampoco la alternancia con el PAN y el “nuevo” triunfo del “Nuevo PRI”, es producto también de la corrupción inmunda del panismo local.
Igualmente triste es la noticia, que recibimos al estar escribiendo estas letras, de la fascista acción del ejército israelita contra los activista que transportaban ayuda humanitaria a Gaza, que arroja un cifra de 19 muertos y un incierto numero de detenidos entre los que se encuentra, el dramaturgo, guinista y novelista Henning Mankell, convencido socialista que ha dedicó una buena parte de su vida y producción artística a denunciar el imperialismo colonizador y esclavista en África. Amén de haber sido capaz a través de una serie de novela policiaca de documentar de manera entendible el avance de la ultraderecha en el mundo y los vínculos de las mafias de todos los continentes con las oligarquías políticas. Imposible no recordar sus crónicas sobre los niños de la calle en África y su teatro Avenida en Maputo. La muerte de los 19 activistas y la detención de otros tantos, por atreverse a un acto de solidaridad humana, es una noticia profundamente dolorosa. Su encarcelamiento, de confirmarse, ominoso para Israel como criminal su agresión certera contra el más alto ideal humano: La solidaridad. Que en otrora le salvara la vida a tantos judíos europeos. El acto criminal del ejercito israelita confirma la hipocresía del mundo y particularmente del sionismo, frente al dolor de naciones enteras que sólo reclaman su legítimo derecho a existir. Lo que alguna vez reclamó el pueblo de Israel. Pueblo que parece, entre intereses perversos, haberlo olvidado.
Y eso sólo por mencionar algunos hechos deprimentes. El desastre ecológico del Golfo de México, provocado por la extracción irracional del petroleo, bajo el manto de la impunidad que el capitalismo mundial otorga a los grandes consorcios, no es aún posible de cuantificar, el derrame de petroleo sigue si freno y las consecuencias ambientales serán devastadoras en corto plazo para la economía familiar de cientos de miles de personas que dependen de forma primario o secundaria de la utilidad del Golfo de México, en Estados Unidos, El Caribe y Centro América, a mediano plazo para el planeta entero y su ya muy precario equilibrio ecológico. Estamos frente a una de las peores tragedias ambientales que sin duda cambiara el curso de la historia planetaria. 
Ojala seamos capaces de comprenderlo antes de que la enajenación “pambolera”, nos despierte, de mala forma, a la realidad concreta, no sólo con la resaca de nuestra telecratica realidad deportiva...

EDITORIAL 2


Dimes y diretes” por Mérida
En mi país los corruptos denuncian a los corruptos. Y está bien porque ellos sí saben de lo que hablan”.
Arístides Vargas
Mientras el PRI afirma su triunfo en la “blanca” Mérida, la candidata del PAN, Beatriz Zavala, anuncia movilizaciones en “defensa del voto”, por tratarse, dice, de una elección de Estado donde se presume el fraude.
No deja de ser patética la forma de nuestra “presumida”, que no real, democracia.
Dos minutos después del cierre oficial de casillas, el domingo 16 de mayo, en conferencia de prensa y en base a una encuesta de salida, contratada, ni más ni menos que por el periódico Milenio, la alianza PRI-PVEM anunciaba la contundente victoria de su candidata Angélica Araujo a la alcaldía de Mérida, a quien, según la encuesta, le daban algo así como 56% de preferencias, contra un 33% de su rival panista.
Casi tres horas después, los resultados oficiales del IPEPAC, “arbitro” electoral en Yucatán, por medio de su dichoso “Prep”, ya no eran tan optimistas, para ninguno de los dos partidos. El PRI aventajaba al PAN. Pero no con la contundencia. Mientras casi 5, de cada 10 yucatecos en edad y posibilidad de votar no se tomaron ni la molestia de hacerlo.
Una guerra de dimes y diretes en las siguientes horas. Pero en ningún discurso de las dos alas del PRIAN que se disputan el botín de la capital yucateca, entre festejos y denuncias de los políticos (siervos de la oligarquía), hemos visto u oído, que se repare en el hecho de que un 50% de los avecindados en el estado y en particular en Mérida no se sintieran representados por ninguna fuerza política y ante más de lo mismo prefirieran optar por su derecho de no ejercer el voto.
No faltarán las voces que digan que esa “mayoría silenciosa es la que atrasa a México”. Otra mentira más de los poderes fácticos.
Se calcula que 6, de cada 10 de los abstencionistas, son activistas sociales, integrantes de colectivos , asociaciones civiles, o políticas o forman parte en alguna ONG, es decir, son ciudadanos, algunos con un reconocido trabajo en la construcción de ciudadanía y de mejores condiciones de vida para los yucatecos en particular y para los mexicanos en lo general.
Aunque hablar de la necesaria y cada día más urgente construcción del poder popular, es otra historia, vale dejar la constancia de que una buena parte del abstencionismo del domingo 16 de mayo del 2010 en Yucatán, responde a estrategias de lucha de los sectores con más trabajo popular real, por “micro” que sea ese frente, frente a la demagogia populachera de nuestra “irrepresentante” clase política.
“Fraude”, “elección de Estado”, grita la candidata del partido que ejecutó el fraude electoral del 2006, orquestado por la oligarquía nacional y los poderes fácticos que prefirieron apostar a la barbarie antes que perder sus inmorales privilegios.
¿Con qué carácter moral puede defenderse el voto (como voluntad popular) cuando se ha practicado el fraude “patriótico”?
¿No sería mejor preguntarnos qué ventajas puede tener para México el espantoso regreso del PRI con carro completo, con la ayuda que el PAN le ha dado, pues resultó peor el remedio que la enfermedad? ¿Cómo olvidar a ese PRI que ejerció una dictadura “blanda” de partido único durante casi 70 años en los que no debemos olvidar implantó las condiciones definitivas del capitalismo, así como el neoliberalismo fomentado, también, en la “alternancia”, con el ala ultra derecha del PRIAN?
¿No será qué nuestra educación al ritmo de Chabelo y Chespirito, ha terminado por atrofiar la imaginación de una parte considerable de la sociedad haciendo del proceso de democracia burguesa un mero ejercicio de refrendos entre lo muy malo y lo que parece un poco menos malo?

APORTACIONES (IN)VOLUNTARIAS



CONGRUENCIA RADICAL: SOÑANDO Y ACTUANDO CON LA UTOPÍA

El derecho de soñar no está entre los derechos consagrados por la ONU en 1948, pero si no fuera por él, por el derecho de soñar y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed. Así que vamos a delirar, deliremos…
Eduardo Galeano


Por: José Ignacio González Faus

Sintonicemos bien en y con la utopía
La utopía es el sueño mayor que la Vida sueña en nosotros, es el sueño que hace posible todos los demás sueños. Es el gran horizonte que posibilita todos los caminos y que nos invita e impulsa a caminar por ellos.
Pero soñar no sólo es un derecho, como nos recuerda Galeano, es un deber y, más aún, es hoy una urgencia para la humanidad: la urgencia mayor es recuperar el sueño mayor. Éste, que es un derecho perdido, más bien secuestrado por los que tienen los poderes fácticos, es a la vez un deber, algo que necesitamos desarrollar para ser seres humanos, para desarrollarnos como tales (valga la redundancia). Pero por lo mismo, además de un derecho-deber, el soñar es una capacidad (en el sentido completo de la palabra: integración de conocimiento, habilidad y actitud) tan poco desarrollada, nos hemos visto impedidos de eso precisamente, de desarrollarnos e, incluso, esta ausencia nos ha llevado a la involución como humanidad.
Y, siguiendo una frase común, pregunto: ¿es la utopía “el cielo en la tierra”? o ¿por qué no la tierra en el cielo?, o ¿ambas cosas?, u ¿otra diferente?; ¿es acaso aquello de “unos cielos nuevos y una tierra nueva”? En este caso, la tierra significa todo el mundo visible en el que vivimos, es el presente. Los cielos o el cielo simboliza toda la dimensión invisible, todo lo mejor que deseamos y soñamos, el futuro que nos proyectamos y perseguimos. Pero nos está faltando algo, el llamado inframundo, que representa otros aspectos de la dimensión espiritual, incluyendo todo lo pasado y muchas otras realidades maravillosas que hemos hecho a un lado con la modernidad. Por ejemplo, son nuestros antepasados indígenas los que nos han enseñado o recordado que la Vida está organizada en: inframundo (mal llamado los infiernos), mundo (lo visible por nosotros ahora) y el supramundo (los llamados cielos). Sin embargo, en el sistema de vida dominante actuPor:al, hemos llegado a dividir esta unidad (trinidad) vital, esa cualidad holística fundamental. Esa es quizá la razón principal por la que hoy vivimos una vida desintegrada (no integral). Contrariamente, la fuerza de la utopía nos impulsa a reintegrar la realidad entera. La utopía sería entonces: el cielo en la tierra, la tierra en el cielo, el inframundo en el mundo, etc., es decir, la reintegración de inframundo-mundo-supramundo, la Vida en armonía, la Vida plena, la Vida integral, la Vida en abundancia.

¿Qué podemos hacer para con-seguir la utopía?
Unos se plantearán esta cuestión, principal o primeramente, de forma individual: ¿qué puedo hacer yo para conseguir la utopía. En cambio creo que lo que cada persona puede hacer mejor es aquello que sepa hacer con los demás. O sea, que es mejor planteárselo en colectivo: ¿qué podemos hacer? Porque el sueño mayor es colectivo e individual a la vez. La utopía se conspira, o sea, que ella nos inspira y nos conspira, ella se sueña en una comunión, no sólo de personas, sino de seres vivos: la Naturaleza entera sueña, anhela la utopía en los corazones humanos. La Creación entera gime, anhela, conspira, sueña. Pero no nos brincamos el ámbito individual o personal, así que también podemos preguntarlo de otra manera: ¿qué puedo hacer con los demás para conseguir mi utopía?
Pero la utopía es precisamente lo que no se puede conseguir, ella es precisamente la que nos ayuda a conseguir todo, menos a ella misma. Al menos parece que en este plano o nivel de la existencia así es. Y los que esperamos acceder a otra u otras dimensiones de existencia, a uno o varios “más allá”, sentiremos quizá que un día vamos a poder vivir en la utopía o a vivir la utopía tal cual. ¿Es entonces quizá el mundo utópico aquel “paraíso perdido” que siempre anhelamos recuperar o es aquella unión plena con el Gran Espíritu o como le llamemos?
En el mundo actual y en el otro mundo posible que construimos, aunque la utopía no se puede conseguir, sin embargo sí se puede con-seguir, o sea, podemos seguirla y, mejor aún, per-seguirla juntos. Se le sigue en colectivo, para así poderla seguir personalmente. Y para seguirla hay que soñarla juntos; tal vez soñarla de verdad es ya seguirla o, quizá mejor, soñarla es dejarse atraer por ella). Aunque muchos, quizá la mayoría de los humanos, perdimos esa capacidad, sin embargo, siento que ya estamos despertando al gran sueño y cada vez somos más.

¿Qué y cuánto estamos dispuestos a apostar para per-seguir la utopía?
Unos se preguntarán: ¿A qué estaría yo dispuesto a renunciar, de lo que ahora tengo, para conseguir la utopía? Pero tal vez primero no hay que pensar en renunciar, sino ser más asertivos y, a la inversa, preguntarnos: ¿a qué estoy dispuesto a apostarle o a empeñarme para con-seguir la utopía junto con las personas que me rodean?, ¿cuánto estamos dispuestos a comprometernos?, ¿puedo ser (= saber + querer) en verdad radical? Creo que a esto es a lo que se refiere mejor eso que decía Galeano con el verbo delirar, en un sentido amplio. Delirar es soñar con mi utopía, soñarla con enorme pasión y con locura. Soñar actuando y actuar soñando con mi utopía.
E incluso, como veremos después, si es cierto que también toca renunciar a ciertas cosas, ante todo es a los modos de ser o actitudes negativas que nos corroen. Si no renunciamos a éstas actitudes y las cambiamos, la renuncia a las cosas será pasajera, como la de tantos alcohólicos que sólo tapan la botella y no superan su neurosis, no desaparecen la botella de su corazón y siguen siendo iguales o peores personas que antes.

¿Por dónde puede ser mejor empezar?
Por mí mismo, claro, pero en esa perspectiva colectiva que hemos dicho. Empezando desde mí mismo, pero en activa búsqueda y encuentro con los demás. Comenzamos con volver a soñar con el sueño mayor, recuperando esa capacidad, aprendiendo a utopear. Para ello hay diversos caminos. Podemos retomar nuestros sueños cotidianos, aquellos que soñamos dormidos, para leerlos e interpretarlos, individual y colectivamente, dejando así que nuestras abuelas y abuelos nos hablen a través de ellos y nos vayan dando pistas para caminar hacia la utopía y para resolver los problemas cotidianos. Entonces no hay sueño mayor sin sus hermanitos, los sueños menores, y que lo son también aquellos otros sueños despiertos, los ideales, principios, proyectos, etc. que derivan de la utopía. Creo que esas son de las primeras cosas que podemos aprender desde nuestra infancia: a interpretar nuestros sueños, lo mismo que a cantar y danzar, a leer las estrellas, a plantearnos ideales, proyectos, metas, etc., es decir, a despertar la gran sensibilidad que traemos dentro. Como la mayoría no tuvimos esa educación, pues rescatemos algo de eso ahora como adultos, practicando esa otra educación con nuestros hijos/as y urgiendo otras acciones en esta línea.
Por otro lado, como dice Galeano, el mundo está patas arriba y hay que ponerlo sobre sus pies, esto es, ponernos todos sobre nuestros pies. Es fácil decirlo pero no es fácil aceptar de verdad, de corazón, asumir que yo vivo al revés o muy diferente de cómo quiero y merezco vivir.
Después vienen los ideales, los principios, los proyectos, etc., que van aterrizando y cristalizando la utopía. Para utopear hay que atreverse a reinventar y recrear todo. De especial importancia será practicar la simplicidad de vida, a través de estilos de vida centrados en esta fundamental actitud humana, tan liberadora de la persona y tan olvidada como urgente. Ella la hacemos presente con las diversas actitudes y acciones que estamos proponiendo, sin embargo, es muy importante asegurarse de que está siendo realmente una actitud central que orienta a las demás. Una nueva cosmología o “espíritu del tiempo” está naciendo en la humanidad y una nueva espiritualidad, una eco-espiritualidad, como le llama Leonardo Boff, la está integrando y subjetivando. La otra espiritualidad, de abajo y a la izquierda, como dicen los zapatistas -y sólo mientras llega el tiempo en que no haya ni arriba ni abajo, ni izquierda ni derecha-. Otro sentido común es posible y está surgiendo dentro de esa cosmología, un sentido más natural, más humano, de todas las cosas.

¿Cuáles son las urgencias estratégicas?
Algunos quizá se cuestionen: ¿cuáles son entonces las urgencias para caminar hacia la utopía?, o bien ya tengan una lista de ellas. Yo creo que es en los tiempos de gran crisis en los que lo importante y lo urgente se hacen una misma cosa. Podría cuestionarme entonces cuáles son las estrategias más urgentes, pero dicho así, lo urgente se queda de ladito y prefiero preguntarme por las emergencias estratégicas, para urgirme a una congruencia radical.
Algunas personas se cuestionan si podremos algún día centrarnos en debatir lo importante porque por fin hayamos solucionado las urgencias. Yo acá trato de la diferencia entre los problemas urgentes y los problemas importantes. Y parece que hoy, más que nunca en la historia humana, al menos de estos últimos milenios, la humanidad entera afronta lo importante como urgente, casi como si todos entráramos en una situación de guerra total. Nuestra vida está en juego. Ella, que es lo más importante, es ahora lo más urgente. Las grandes urgencias o emergencias existen cuando la vida misma está en juego y hay que salvarla, cuando hay que sobrevivir. Y ante la gran emergencia planetaria o crisis mundial total que vivimos, hay que aprender la sobrevivencia. Lo decimos no en un sentido alarmista, catastrofista o “apocalíptico”, sino en el sentido más simple, de que hay que mirar de nuevo por las necesidades más básicas y asegurarlas, porque ya nos hemos acabado el planeta.
Para sobrevivir es necesario asegurar el agua, la comida, el vestido, la medicina y un techo para cobijarnos. Capacitémonos en eso entonces. No se trata sólo, necesaria o primeramente de almacenar comida ahora, eso quizá, esperemos que no, aunque lo más probable es que sí, habrá que hacerlo dentro de poco –y hasta hay por ahí en Internet algunos manuales para hacerlo. Antes, en cambio, para asegurar el alimento y todo lo demás hay que empezar por aprender de nuevo a alimentarnos; aunque esto parezca simplista o secundario, es que como humanidad lo hemos desaprendido; somos depredadores desde nuestro hábito más elemental que es el de comer y por ello nos conviene urgentemente re-aprender esto, al punto de volver a ser como niños, pero pequeños, como los bebés, que de forma innata saben mamar del pecho materno, en este caso del pecho de nuestra Madre Naturaleza, como recién nacidos, cuando aún nuestras madres y padres carnales no nos habían atrofiado -sin saber- ese primer sentido vital que es el gusto. Recuperemos pues el gusto por las cosas, el gusto por vivir y la capacidad de sobrevivencia a través de recuperar el sentido del gusto de comer y a partir de ahí recuperar, por desintoxicación, nuestros demás sentidos, los materiales y espirituales, así como el sentido común que se nos han dormido o atrofiado por tantos “tóxicos” químicos, emocionales y mentales. Regresemos a nuestra Madre Tierra, a nuestra Madre Naturaleza, bebiendo de esa leche fresca y verdadera que nos da en sus frutos naturales -valga más que nunca la redundancia-. Reconozcamos que cada persona es, más que nada, lo que lo alimenta, es decir, lo que come, lo que bebe, lo que respira, etc.
Esta forma de actuar es también la forma en que podemos curar a nuestra Madre Naturaleza, porque ya la hemos enfermado gravemente. Ella padece ya de fiebre alta, por la intoxicación crónica que le hemos provocado y, además, está al borde de un cáncer por la misma causa. No es sólo la intoxicación crónica por tantos químicos, sino por las tantas vibras bajas y negativas que tenemos. Ya no basta pues con cuidar la Naturaleza, hay que curarla urgentemente, superando inmediatamente la ignorancia, el consumismo, el odio y tantos hábitos destructivos.
No se trata de hacernos vegetarianos, pero qué bueno que fuera así, al menos como estrategia o táctica temporal de sobrevivencia, sino ante todo de ser de nuevo personas naturales, o como quiera decirse; de asumir como estilo de vida el progresivo -y acelerado- proceso de regreso a la Naturaleza. Tengamos muy en cuenta que una de las principales causas -quizá la primera- del calentamiento global y demás fenómenos derivados, es el consumo de carne, ya que este hábito, en las condiciones actuales del mundo, se ha transformado en una actividad de elevadísimo impacto ambiental.
Así pues, que cada uno reduzca al mínimo su producción y/o consumo de productos contaminantes, de todo tipo, para también boicotear a las grandes empresas contaminantes. Tomemos los medios de producción, pero principalmente la tierra, exigiéndola o arrebatándola si acaso nos la han robado, pero ante todo regresando de verdad a ella, a cultivarla a reforestarla, a vivirla. Regresemos al campo, rescatemos nuestro derecho a la ruralidad. Como dice Galeano, que el ser humano no sea más sinónimo de ser urbano. Escapemos de esa cámara de gases, de esa gran jaula que es en la actualidad la ciudad. Vayamos a vivir en las pequeñas poblaciones rurales o, quizá mejor aún, al lado de ellas –mientras reaprendemos a vivir-, creando pequeñas comunidades, comunidades alternativas. Ya no le apostemos tanto o sólo a promover, propiciar, animar, facilitar, acompañar, etc., el desarrollo alternativo, endógeno, sustentable, etc., vivámoslo y construyámoslo con nuestro ejemplo de congruencia radical, como la primera y/o mejor manera de hacer o de re-empezar a hacer todo lo demás.
Que cada uno, según el lugar social que ocupe o re-ocupe, haga lo mejor que sabe hacer. Algunos se encargarán de sacar de la historia pasada un inventario de las prácticas y saberes específicos para la sobrevivencia, como los que le sirvieron a nuestras abuelas y abuelos para hacer frente a las crisis pasadas. Otros tendrán que inventar, proponer y experimentar prácticas sociales nuevas, ese socialismo nuevo o como se le llame, del que tanto se habla y que se empieza a practicar en algunos ámbitos. Otros tendrán que inventar urgentemente nuevas tecnologías, verdaderamente alternativas, pues otras que lo eran, como las que procesan la energía solar o eólica ya se está demostrando que no son viables para todos.
Por otra parte, en todas estas iniciativas, creo que habrá que dirigirse primeramente a los que ya están con un paso adelante, no a las masas, sino a aquellos que, por ejemplo, van a poder leer un escrito como este. Facilitar la integración de las personas y/u organizaciones sociales locales que están trabajando por fines semejantes pero de manera dispersa. Preparar una propuesta concreta de vinculación o de articulación en cada localidad, de una red para la emergencia planetaria, que será provisional, no una estructura social de base. No a seguir tratando de convocar a las personas y organizaciones, sino a “provocarlas” para hacer una estrategia audaz y astuta, de congruencia radical. Propiciar la reflexión común y permanente. Sí el análisis, pero que sea coyuntural y estratégico a la vez, de mirar a muy corto y muy largo plazos y además dirigido a la síntesis, para no quedarse de nuevo en el análisis o caer de nuevo en discusiones ideológicas. Estamos en tiempo de hacer síntesis más que de hacer análisis. Síntesis que puede significar aquí dos cosas: a) consensar un mínimo de acciones y que sean aquellas que resulten más estratégicas pero por su más íntima relación con aquellas que son más urgentes; sólo en medio de las grandes crisis vivimos la coincidencia de lo importante con lo urgente, de lo coyuntural con lo estratégico; b) que las acciones consensadas no sean para promover en terceras personas, sino ante todo para vivir y practicar y de manera inmediata por los que las están proponiendo. Entonces, síntesis = congruencia radical. Así también ya no demandaremos o exigiremos a las autoridades públicas eso que no pueden darnos –no le pidas peras al olmo- o eso que nosotros/as aún no estamos practicando; o más bien, así aprenderemos a exigirles con base a lo que ya estamos practicando en nuestras comunidades alternativas. No pidamos democracia radical –o con el apellido que prefiramos- si no la practicamos desde nuestra congruencia radical; eso no se recibe, se construye desde abajo.
Diseñar y desarrollar una estrategia o sistema especial de comunicación entre las personas y/u organizaciones que acepten involucrarse, o al menos, que sea una herramienta o mecanismo de comunicación, por medio de la cual pueda llevarse a cabo eficazmente todo lo que se decida hacer juntos, incluyendo la tarea de provocar a otras personas que también estén ya sensibilizadas para que se vayan sumando a esa red social. Que haya encargados que tengan un radio de acción, geográfico y social, es decir, velen por un área y/o un conjunto de personas u organizaciones que pertenezcan a dicha red o que, aunque aún no pertenezcan, estén dispuestas, al menos, a colaborar en las acciones de emergencia, a través de aquella persona de contacto. Incluiría un mecanismo de reacción inmediata para los casos de mayor urgencia como la autodefensa o de atención a desastres o desgracias.
Organizarnos, los más conscientes, en cooperativas, que nos permitan y nos exijan ser coherentes con lo que decimos y pensamos. Algunas cooperativas, ya sean de auto empleo, autoconsumo, producción, servicios, de vivienda, de comercialización, etc. Con eso nos educaríamos en otra lógica de vida, además de reducir significativamente nuestros gastos; y si además se siembran hortalizas, al estilo de la “agricultura urbana” o de agricultura rural si se establecen en comunidades rurales o indígenas.
En los temas de salud, vivienda y educación creo que podemos hacer algo que directamente sea al mismo tiempo deconstructivo y constructivo. Que los que ya practican, individualmente o en pequeños grupos, otros modelos de salud, diseñen y propongan un sistema alternativo de salud pública, pero sobre todo que lo practiquen entre ellos mismos en colectivo, aquellos que sí lo practican pero de manera dispersa y/o principalmente con fines de lucro.
Diseñar y empezar a construir una comunidad alternativa, de preferencia como dijimos antes, salir de la ciudad. En otro caso se puede formar ya sea en un barrio alternativo, en el que se practique y se muestre en los hechos que otra vivienda y otra educación, otra urbanización y otra ciudad son posibles. Y si se logra la proeza de salir de la ciudad, puede hacerse a la a manera de una ecoaldea, de un ashram, de una comunidad de base, etc., como los hay cientos ya en todo el mundo, pero evitando los elitismos, el lucro, los espiritualismos, los sectarismos, la dispersión en la que han caído muchos. Que las comunidades alternativas rurales que ya existen se abran urgentemente a una estrategia de integración. Los que tengamos el privilegio de vivir cerca de comunidades aborígenes (autóctonas), ofrezcámonos como sus compañeros/as y aprendices de su respeto a la Naturaleza y aprendamos con ellas cómo restablecer su tejido social y a revincularse entre sí, para ir construyendo desde ahí una futura movilización desde el campo.
Hoy sabemos, al menos en teoría, que hay que pensar globalmente y actuar localmente. Lo que necesitamos es hacer operativo este principio de acción, por medio de acciones semejantes a las que se han planteado. Y para realizarlas, recordamos que, con la Agenda Latinoamericana proclamamos el año pasado: ¡la política ha muerto, viva la política!, o sea la otra política posible, la que está naciendo en el otro mundo posible que estamos construyendo. Entonces ya no hay que hacerle más el juego a los/as políticos actuales, al menos reorientemos nuestras energías más hacia la construcción que a la de-construcción, más a la creación que al remiendo del sistema dominante.
Finalmente, consideremos que hay algunos que piensan que hay que “cambiar el mundo”, que eso no es tarea fácil y que no nos debemos desanimar. Por ello dicen que hay que hacer todo lo que podamos y seguir soñando con la utopía. Pero yo no creo que haya que cambiar este mundo, en el sentido de hacerle cambios, sino que hay que hacer el cambio mayor: construir el otro mundo posible en el que quepan todos los mundos –culturas- posibles. Y para ello creo que lo mejor es soñar con la utopía y entonces hacer, no lo que podamos, sino lo mejor que podemos hacer. En la medida en que recuperemos o reafirmemos nuestra utopía, lograremos re-aprender las capacidades para realizar, no sólo aquellas cosas buenas, no sólo lo que podamos hacer, sino lo mejor que brota de cada uno/a. Ya no basta hacer cosas buenas, este es el tiempo de la astucia y la audacia mayores, de la congruencia radical, la que empieza y termina utopeando, es decir, jugando, cantando, danzando… con la utopía.

Habría que construir el socialismo cantando o danzando: la danza es una expresión enormemente comunitaria… un popular autor español canta que “danzar es soñar con lo pies”


APORTACIONES (IN)VOLUNTARIAS


Apología de la pereza

Por: Robert Louis Stevenson

Boswell: Nos cansamos cuando no hacemos nada.

Johnson: Eso sucede, señor, porque, como los demás están atareados, queremos compañía; pero si no hiciéramos nada, nadie se cansaría: nos entretendríamos los unos a los otros.
Precisamente ahora, cuando todo el mundo está obligado, so pena de ser condenados por un delito de lesa respetabilidad, a ingresar en alguna profesión lucrativa, y a ejercerla con auténtico entusiasmo, una exclamación del partido opuesto, de quienes están satisfechos cuando tienen bastante y les gusta contemplar y disfrutar del tiempo, adquiere cierto tono bravucón y de fanfarronería. Pero no debería ser así. La mal llamada pereza, que no consiste en no hacer nada, sino en hacer muchas cosas no reconocidas en los formularios dogmáticos de la clase dirigente, tiene tanto derecho a hacerse valer como la laboriosidad. Se suele considerar que la existencia de personas que se niegan a participar en esa gran carrera de obstáculos por unas cuantas monedas de seis peniques representa tanto un insulto como una decepción para los que sí lo hacen. Un tipo cabal (de los que tanto abundan) toma su decisión, vota por los seis peniques, y, por emplear el enérgico americanismo, va “saco” por ellos. Y mientras él está arando esforzadamente el camino, no es difícil entender su resentimiento cuando ve a personas descansando en los prados de los márgenes, tumbados con un pañuelo en la cabeza y un vaso junto al codo. La indiferencia de Diógenes ofende en un sitio muy de licado a Alejandro. Para aquellos turbulentos bárbaros, ¿en qué quedaba la gloria de haber conquistado Roma, cuando irrumpieron en el Senado y se encontraron a los Padres sentados en silencio e insensibles a su triunfo? Resulta molesto esforzarse y escalar las cimas difíciles y, al terminar, ver que la humanidad se queda impasible ante tu logro. De ahí que los físicos condenen lo que no es físico, que los economistas sólo toleren superficialmente a los que saben poco de acciones, que la gente de letras desprecie a los iletrados, y que las personas con un ofi cio se unan para denostar a los que no tienen ninguno.
Sin embargo, aunque éste es uno de los inconvenientes del asunto, no es el mayor. No te pueden meter en la cárcel por hablar en contra del esfuerzo, pero te pueden mandar a Coventry por hablar como un loco. La mayor dificultad en casi cualquier asunto radica en hacerlo bien, así que tened la bon dad de recordar que esto es una apología. No cabe duda de que se pueden decir muchas cosas sensatas en favor de la diligencia, pero también se puede decir algo en su contra y eso es lo que voy a hacer ahora. Exponer un argumento no implica necesariamente estar sordo a todos los demás, y que un hombre haya escrito un libro de viajes por Montenegro no le impide ir a Richmond. 
No cabe duda de que la gente debería ser algo perezosa de joven. Pues aunque de vez en cuando un Lord Macaulay escape de los honores escolares con todo su ingenio intacto, la mayoría de los chicos pagan tan caras sus medallas que ya no les quedan cartas en la manga y salen al mundo arruinados. Y lo mismo sucede en la época en que un joven se está educando, o dejando que otros lo eduquen. Debió de ser muy necio aquel anciano caballero que, en Oxford, se dirigió a Johnson con las siguientes palabras: “Joven, ahora estudie concienzudamente y adquiera conocimientos, porque cuando se haga usted mayor encontrará que enfrascarse en un libro es una tarea pesadísima”.
El anciano caballero no parece haberse dado cuenta de que hay muchas otras cosas, aparte de la lectura, que se hacen pesadas, y no pocas se vuelven imposibles cuando a un hombre le llega el momento de usar anteojos y de caminar con un bastón.
Los libros tienen su valor, pero son un sustitutivo de la vida completamente inerte. Es una pena quedarse sentado como la dama de Shalott, mirando un espejo, de espaldas a todo el bullicio y el atractivo de la realidad. Y si un hombre lee con mucha dedicación, como nos recuerda la vieja anécdota, le queda poco tiempo para pensar.
Si volvéis la vista a vuestra educación, estoy seguro de que no es de las horas plenas, intensas e instructivas haciendo novillos de lo que os arrepentís; preferiríais borrar algunos oscuros periodos de duermevela en clase. En mi caso, asistí a muchas clases en aquellos tiempos. Aún recuerdo que el giro de la peonza es un ejemplo de estabilidad cinética. Aún recuerdo que la enfiteusis no es una enfermedad, ni el estilicidio un crimen.
Pero, aunque no quiero olvidar esos retazos de ciencia, no les doy el mismo valor que otras cosillas que aprendí al aire libre, en la calle, mientras hacía novillos. Éste no es el momento de extenderse sobre ese portentoso lugar de educa ción, que fue la escuela preferida de Dickens y de Balzac, y que produce anualmente muchos maestros infames en la Ciencia de los Aspectos de la Vida. Basta decir lo siguiente: si un muchacho no aprende en la calle es porque no tiene capacidad para aprender. Pero el que hace novillos no está siempre en la calle; si lo prefiere, puede irse al campo atravesando los barrios residenciales ajardinados. Puede lanzarse contra una mata de lilas junto a un arroyo, y fumar innumerables pipas al son del agua en las piedras. Un pájaro canta en el matorral. Y puede que allí tenga ideas amables y vea las cosas bajo una nueva perspectiva. Vaya, si esto no es educación, ¿en qué consiste ésta entonces? Podemos imaginar al sabio hombre de mundo abordando a uno de estos chicos, y la conversación que se produciría a continuación:
–Vamos a ver, joven, ¿qué hace usted aquí?
–En verdad, señor, estoy descansando.
–¿No es la hora de clase? ¿Y no debería estar aplicándose con diligencia en su libro, con objeto de adquirir conocimientos?
–No, así también persigo la Sabiduría, con su permiso.
–¡La sabiduría, dice! En qué disciplina, tenga la bondad de decirme. ¿En matemáticas?
–No, desde luego que no.
–¿Metafísica?
–Tampoco.
–¿Algún idioma?
–No, no se trata de ningún idioma.
–¿Un oficio?
–Tampoco es un oficio.
–Vaya, entonces ¿de qué se trata?
–Veréis, señor: como es posible que pronto me llegue el momento de embarcar en el Mar de la Vida, deseo fijarme en lo que suelen hacer las personas de mi condición, y en dónde están las peores Ciénagas y Zarzales del camino; igualmente, en qué tipo de cayado presta el mejor servicio. Además, me hallo aquí tumbado, junto a este riachuelo, para aprender de memoria una lección que mi maestro me ha dicho que llame Paz, o Satisfacción.
Ante lo cual, al sabio hombre de mundo lo invadió una intensa pasión y, blandiendo el bastón con aspecto muy amenazador, espetó a ese sabio:
–¡Sabiduría, dice! –exclamó–. ¡Haría que el verdugo azota se a todos estos pillos!
Y con eso reanudaría su camino, frunciendo la corbata con un crujido de almidón, como un pavo cuando despliega las plumas.
Ahora bien, la del sabio hombre de mundo es la opinión más extendida. Un dato no recibe el nombre de dato, sino de chismorreo, si no entra en alguna de las categorías académicas. Una investigación ha de tener una dirección reconocida, y responder a un nombre; si no, no estás investigando en absoluto, sólo pasando el rato, y ni siquiera mereces el asilo de pobres. Se da por supuesto que todo el conocimiento está en el fondo de un pozo, o en el extremo de un telescopio. Sainte-Beuve, a medida que fue cumpliendo años, consideraba que toda la experiencia era como un único y gran libro, que podemos estudiar algunos años antes de irnos de este mundo, y le parecía que daba igual leer el capítulo xx, que es el cálculo diferencial, o el capítulo xxxix, que es oír a la banda tocando en el parque. Pero una persona inteligente que mire con atención y aguce el oído, siempre con una sonrisa en el rostro, tendrá una educación más auténtica que muchos otros con una vida de heroicas vigilias.
No cabe duda de que en las cumbres de la ciencia formal y lograda mediante el esfuerzo no se encuentra sino un conocimiento frío y árido, y que es alrededor de uno, si se toma la molestia de mirar, donde se aprenden los hechos cálidos y palpitantes de la vida. Mientras otros llenan su memoria con un batiburrillo de palabras, la mitad de las cuales olvidarán al término de esa semana, el que hace novillos puede aprender algún arte sumamente útil: a tocar el violín, a distinguir un buen puro, o a hablar con desenvoltura y tino con toda clase de personas. Muchos que “se han aplicado con diligencia en su libro”, y lo saben todo sobre una rama u otra del saber establecido, salen de la sala de estudio con un aspecto antiguo y de búho, y resultan secos, burdos e indigestos en las mejores y más luminosas partes de la existencia. Muchos amasan una gran fortuna y siguen siendo groseros y ridícula mente estúpidos hasta el final. Mientras tanto, ahí está el perezoso, que empezó a vivir al mismo tiempo que ellos; si me lo permitís, una imagen distinta. Ha tenido tiempo para cuidar su salud y su ánimo; ha pasado mucho tiempo al aire libre, que es lo más saludable para el cuerpo y la mente; y, aunque nunca haya leído pasajes escondidos del gran Libro, le ha echado un vistazo y lo ha leído en diagonal con gran provecho. ¿No podría sacrificar el estudiante algunas raíces hebreas, y el hombre de negocios algunas medias coronas, a cambio de una par te del conocimiento que tiene el perezoso de la vida en general, y del Arte de Vivir? Además, el perezoso posee otra cualidad más importante que éstas. Me refiero a su sabiduría. Aquel que ha observado atentamente la satisfacción infantil que otras personas obtienen con sus pasatiempos, contemplará la propia con indulgencia muy irónica. Nunca se contará entre los dogmáticos. Demostrará una tolerancia enorme y equilibrada ha cia toda clase de personas y opiniones. Puede que no encuen tre una verdad nueva, pero tampoco se identificará con una falsedad muy evidente. Su camino le lleva por una senda secundaria, poco frecuentada, pero muy llana y agradable, que se llama el Camino de lo Común y Corriente, y que conduce a la Casa del Sentido Común. Desde allí tendrá una vista agradable, aunque no muy noble; y mientras que otros miran el este y el oeste, el demonio y el amanecer, él se contenta con ver una especie de mañana en los asuntos mundanos, con un ejército de sombras corriendo raudas y en todas direcciones hacia la gran luz de la Eternidad. Las sombras y las generaciones, los doctores vociferantes y las clamorosas guerras, pasan y se disuelven en el silencio y el vacío definitivos; pero detrás de eso un hombre puede ver, desde las ventanas de la Casa, mucho verdor y un paisaje sereno, muchos salones con la chimenea encendida, buenas personas riendo, bebiendo o cortejándose como hacían antes del Diluvio Universal o de la Revolución Francesa, y el viejo pastor narrando su fábula debajo del espino.
Estar extremadamente ocupado, ya sea en el colegio o la universidad, en la iglesia o el mercado, es síntoma de una vitalidad deficiente, y la facultad de la pereza implica unos gustos amplios y variados y un fuerte sentido de la identidad personal.
Existe una clase de personas muertas en vida, vulgares, que apenas son conscientes de estar vivos si no ejercen alguna ocupación convencional. Llevaos a esos tipos al campo o subidlos a un barco, y veréis cómo anhelan su escritorio o su despacho.
No tienen ninguna curiosidad, no pueden entregarse a estímulos azarosos, no disfrutan con el ejercicio de sus faculta des por el mero placer de hacerlo y, a no ser que la Necesidad la emprenda a palos con ellos, incluso se quedarán quietos. Es inútil hablar con gente así: no pueden estar sin hacer nada, su naturaleza carece de la generosidad necesaria; y las horas que no dedican al furioso trabajo en el molino de oro las pasan en una especie de coma. Cuando no hace falta que vayan a la oficina, cuando no tienen hambre y no les apetece beber, todo el mundo vivo es para ellos un vacío. Si han de esperar un tren alrededor de una hora, entran en una especie de trance estúpido con los ojos abiertos. Al verlos, uno podría pensar que no hay nada que mirar y nadie con quien hablar, podría imaginar que están paralizados o enajenados; no obstante, es muy pro bable que trabajen mucho a su manera, y que tengan buena vista para detectar un fallo en una escritura o un cambio en la Bolsa. Han ido al colegio y a la universidaPor:d, pero sin apartar nunca la vista de la medalla; se han paseado por el mundo y han conocido a personas inteligentes, pero pensando siempre en sus cosas.
Como si el alma de un hombre no fuese ya suficientemente pequeña de por sí, han menguado y reducido la suya con toda una vida de trabajo sin distracciones; hasta que llegan a los cuarenta, con la atención muerta, una mente vacía de cualquier fuente de diversión, y sin una idea que entre en contacto con otra, mientras esperan el tren. Antes de que les pusieran pantalones largos, podrían haber subido a los vagones; a los veinte, podrían haber mirado a las chicas; pero ahora no queda tabaco en la pipa, la caja de rapé está vacía, y mi caballero está sentado, tieso como una vara, en un banco, con una penosa mirada. No me parece que esto sea el Éxito en la Vida.
Pero no sólo es él la víctima de sus atareadas costumbres, si no también su mujer e hijos, sus amigos y parientes, e incluso las personas con las que se sienta en el vagón de un tren o en un autobús. La devoción perpetua hacia lo que un hombre llama su negocio sólo se puede obtener mediante una desatención perpetua de muchas otras cosas. Y es completamente incierto que los negocios de un hombre sean lo más importante que ha de hacer. A un juez imparcial le resultará claro que muchos de los papeles más sabios, virtuosos y beneficiosos que se representan en el Teatro de la Vida son interpretados por actores que no cobran, y son considerados, por casi todo el mundo, como fases de pereza. Pues en el Teatro no sólo los caballeros que se mueven, las doncellas que cantan y los diligentes violinistas de la orquesta, sino también los que miran y aplauden desde las butacas, desempeñan un papel y cumplen funciones importantes para el resultado general. No cabe duda de que dependes en gran medida de las atenciones de tu aboga do y de tu agente de Bolsa, de los guardias y guardavías que te llevan rápidamente de un sitio a otro, y de los policías que patrullan las calles para protegerte; pero ¿acaso no hay un pensamiento de gratitud en tu corazón para otros benefactores que te hacen sonreír cuando te cruzas con ellos, o que aderezan tu cena con una buena compañía? El coronel Newcome ayudó a perder el dinero de su amigo; Fred Bayham tenía la fea costumbre de tomar prestadas las camisas; y, sin embargo, era mejor estar con ellos que con el señor Barnes. Y aunque Falstaff no era muy comedido ni muy sincero, creo que podría nombrar a un par de adustos Barrabases de los que el mundo podría haber prescindido perfectamente. Hazlitt afirma que le debía más cosas a Northcote, que nunca le había prestado lo que pudiera llamar un servicio, que a todo su círculo de ostentosos amigos, ya que consideraba que un buen compañero era, con mucho, el mayor benefactor. Sé que hay personas en el mundo que no pueden sentir gratitud si el favor no les ha sido prestado a expensas del dolor y la dificultad. Pero ésa es una actitud mezquina. Un hombre puede mandarte una carta de seis hojas llenas de los chismes más entretenidos, o puedes pasar media hora agradable, quizás hasta provechosa, con un artículo suyo; ¿piensas que el servicio sería mayor si hubiera redactado el manuscrito con la sangre de su corazón, como un pacto con el diablo? ¿Crees realmente que estarías más en deuda con tu interlocutor si hubiera echado pestes sobre ti todo el rato por importunarlo? Los placeres son más provechosos que los deberes, pues, al igual que la virtud de la piedad, no son forzados, y ofrecen una doble bendición. Se necesitan dos personas para dar un beso, y puede haber una multitud en una chanza, pero, siempre que está presente un elemento de sacrificio, el favor se otorga con dolor y, entre personas generosas, se recibe con confusión. No hay deber que valoremos menos que el deber de ser feliz. Al ser feliz repartimos beneficios anónimos por el mundo, que nos son desconocidos incluso a nosotros mismos y que, cuando salen a la luz, a nadie sorprenden más que al benefactor. El otro día, un chico harapiento y descalzo corría por la calle persiguiendo una canica, con un aspecto tan feliz que ponía de buen humor a todo aquel que pasaba a su lado; una de esas personas, a la que había sacado de unos pensamientos más negros que de costumbre, paró al mozalbete y le dio dinero con esta observación: “Para que veas lo que puedes conseguir a veces teniendo un aspecto feliz”. Si antes tenía un aspecto feliz, entonces mostró un aspecto feliz y perplejo. Personalmente prefiero este apoyo a las sonrisas y no a los niños llorosos; no deseo pagar por unas lágrimas en otro sitio que no sea el escenario, pero estoy dispuesto a comerciar en gran medida con la mercancía opuesta. Es mejor encontrar un hombre o una mujer feliz que un billete de cinco libras. Él o ella son un foco que irradia buena voluntad, y su entrada en una habitación es como si se hubiera encendido una vela. No tenemos que preocuparnos de que puedan demostrar la cuadragesimoséptima proposición; hacen algo mejor que eso, demuestran en la práctica el gran Teorema de lo Vivible de la Vida. Por eso, si una persona no puede ser feliz sin permanecer ociosa, ociosa ha de permanecer. Es un concepto revolucionario, pero, gracias al hambre y a la casa de beneficencia, no es fácil abusar de él y, dentro de unos límites prácticos, es una de las verdades más incontestables de todo el Corpus Moral. Observa a alguno de tus congéneres industriosos por un instante, te lo ruego. Siembra prisas y recoge indigestión; invierte mucha actividad para conseguir un beneficio, y a cambio recibe una gran cantidad de trastornos nerviosos. O bien se abstrae de toda compañía, y vive recluido en una buhardilla, con zapatillas de estar por casa y un tintero de plomo, o se mezcla con la gente de forma brusca y breve, contrayendo todo el sistema nervioso, para descargar el mal humor antes de volver al trabajo.
No me importa cuánto o lo bien que trabaje, este su jeto es un elemento perverso en la vida del resto de la gente. Serían más felices si estuviera muerto. En la Oficina de los Circunloquios les es más fácil prescindir de sus servicios que soportar su mal humor. Envenena la vida desde la raíz. Es mejor ser desplumado abiertamente por un sobrino tarambana que atormentado diariamente por un tío malhumorado.
Y ¿a qué se debe el escándalo? ¿Por qué amargan su vida y las de los demás? Que un hombre publique tres o treinta artículos al año, o que termine o no su gran cuadro alegórico, son cuestiones de escaso interés para el mundo. Los ejércitos de la vida están llenos, y, por mil que caigan, siempre habrá más para tapar la brecha. Cuando dijeron a Juana de Arco que tenía que estar en su casa ocupada con tareas de mujeres, respondió que ya había muchas que hilaran la rueca y lavaran. Pe ro no importa lo excepcionales que sean tus dones. Si a la Na turaleza “le importa tan poco la vida individual”, ¹ ¿por qué íbamos a permitirnos la presunción de que la nuestra tiene una importancia excepcional? Imaginad que a Shakespeare le hubieran dado un golpe en la cabeza una noche oscura en las propiedades de sir Thomas Lucy: el mundo hubiera seguido más o menos su curso, el cántaro habría ido al pozo, la guadaña al trigo, y el estudiante a su libro, y nadie se habría entera do de la pérdida. No existen muchas obras, si se consideran todas las opciones, que valgan el precio de una libra de tabaco para un hombre de medios limitados. Es una reflexión aleccionadora para la más orgullosa de nuestras vanidades mundanas. Ni siquiera un estanquero, si lo pensamos, puede hallar mucho de qué vanagloriarse en esta frase, ya que, aunque el tabaco es un admirable sedante, las cualidades que se requieren para venderlo no son infrecuentes ni valiosas por sí mismas.
¡Ay y mil veces ay! Podéis pensar lo que queráis, pero no son indispensables los servicios de ningún individuo. ¡Atlas sólo era un caballero con una pesadilla interminable! No obstante, se ven mercaderes que salen a labrarse una gran fortuna, y de ahí que se les juzgue por bancarrota; escritorzuelos que no cesan de escribir articulitos hasta que su mal humor es una cruz para todos los que se topan con ellos, como si el faraón hubiese mandado a los israelitas hacer un alfiler en vez de una pirámide; y espléndidos jóvenes que trabajan hasta desfallecer, y se los lleva un coche fúnebre con plumas blancas. Uno se imaginaría que el Maestro de Ceremonias había susurrado a esas personas la promesa de un destino insigne, y que esa bala me dio caliente con que representan sus farsas era la diana y el centro de todo el universo. Y, sin embargo, no es así. Las me tas por las que han entregado su impagable juventud, por lo que ellos saben, pueden ser quiméricas o dañinas; la gloria y la riqueza que esperan pueden no llegar nunca, o encontrarlos indiferentes; y ellos y el mundo en que habitan son tan poca cosa que la mente se hiela al pensarlo.
1
Cita de In memoriam de Alfred Tennyson. (N. del T.)

FICCIONARIAS


Neopaganismo radical por la gloria de Kukulcán
Por: Rigel Solís Rodríguez
Entramos por el monte a la zona en grupos de siete, con diferencia de una hora entre uno y otro y por tres distintas ubicaciones. Sería un trabajo nocturno, rápido y eficiente pero no necesariamente limpio, también el más caro. La primera comisión se encargaría de neutralizar guardias y sistema de seguridad, otra, de la perforación precisa de acuerdo a los puntos señalados en el plano y la tercera de preparar los paquetes que colocaría en posición para concluir la proeza. Luego todos nos perderíamos en la maleza y caminaríamos en grupos más pequeños hacia distintas localizaciones para ser recogidos, en carreteras estratégicamente seleccionadas, por vehículos de apoyo y así completar la fuga.
Después del éxito de la operación Ardiente Putona, la secta neopagana ganó decenas de adeptos y su creciente organización demandó la formación de distintos brazos de operación para cimbrar el sistema en ámbitos como el económico, social, político y cultural. Por nuestros métodos radicales, aunque profundamente nobles y comprometidos, hemos sido señalados y reconocidos como terroristas, ¡cómo si el quehacer comercial, politiquero y criminal que a diario asola el planeta no causara más terror que ver a tu suegra cagando! Pero la manera como nos llamen es completamente irrelevante.
Los camaradas 128, 14, 73-F y 25 fueron cabecillas de la acción estratégica Kukulcán Dinamita. Cansados y manchados de indignación indeleble por las vejaciones cometidas con el pueblo Maya y por la explotación cínica y desmesurada que de la disque “nueva” maravilla del mundo hacen políticos y empresarios, formularon el plan para llevar a cabo la operación que acabaría pronto, al fin y de una vez por todas, con el grosero uso de la zona arqueológica de Chichén Itzá, pues la comunidad original del mítico sitio ya no aguantaba y si ellos no podían ser beneficiarios de la herencia de sus ancestros, mucho menos lo serían los profanadores de cuello blanco, manos limpias y bicentenaria mexicanidad.
128 y 14 son Xtabayes de mente brillante y ambas cuentan con conocimientos de ingeniería, mientras que el viejo 73-F posee cierta experiencia en perforación de pozos a la antigua, es decir, a punta de barreta y dinamita, en tanto, el mozo 25 maneja con habilidad y precisión los instrumentos topográficos. Diecisiete terroristas, incluidos antiguos boyscouts y pobladores de la región, se sumaron a la demoledora operación. En el futuro, cuando el Paseo de Montejo sea renombrado por la gloria de Canek, otras importantes calles y avenidas llevarán por nombres los seudónimos de los cuatro héroes orquestadores y principales ejecutores de Kukulcán Dinamita.
Hubieras visto el espectáculo. Las cargas profundas y perimetrales detonaron cada medio segundo en sentido de las manecillas del reloj desde la fachada nornoreste, formando el cráter en que sucumbió El Castillo, las secundarias, a intervalos en los basamentos, fracturaron la sagrada estructura que sin más cayó dejando volar sólo algunas pequeñas piedras a través de la polvareda. Quién iba a pensar que el viejo método de demolición, con casi cuarta tonelada de carga explosiva, funcionaria tan de maravilla, aún más, quién pensaría que acaso alguien se atrevería. ¡Por fin! Exclamó Kukulcán, y su cuate Chaac, de la risa, lloró torrencial aguacero.

ECOSOCIOLOGÍA


LO QUE LA TECNOLOGÍA DE PUNTA NO DEBE REEMPLAZAR: EL RIGUROSO ANÁLISIS EPIDEMIOLÓGICO (parte I)

Foro por la Defensa de Nuestros Ecosistemas Peninsulares

El cáncer en México es un grave problema de salud pública y representa un reto multidisciplinario. El cáncer de mama en este país tiene un patrón epidémico. La mortalidad por cáncer de mama se duplicó en los últimos 20 años. Su apropiado control implica, en principio a) ofrecer educación para la salud b) mejorar programas de prevención y Detección Oportuna de Cáncer (DOC) c) optimizar el diagnóstico para instituir tratamientos específicos y d) suministrar cuidados paliativos para mejorar la calidad de vida.
A partir del 2006 el cáncer de mama desplazó al cáncer cérvico-uterino en el número de muertes y es la segunda causa de muerte en mujeres mexicanas en el grupo de edad de 30 a 54 años y la primera causa de defunción por cáncer en mujeres en generali. Ese año se produjeron en nuestro país 4,451 decesos por cáncer de mama, uno cada dos horas.
Este patrón epidémico sorprendió a la infraestructura médica oncológica de México. ¡Más de 80% de los casos de cáncer de mama se identifica en etapas avanzadas de la enfermedad! ¡Realidad que ningún acelerador lineal cambiará! Esta nueva realidad para el cáncer de mama en México obliga a plantear nuevas medidas para conocer mejor a) los factores de riesgo de esta tumoración, b) la forma de mejorar la detección oportuna, b) el diagnóstico y tratamiento y c) la infraestructura de servicios médicos necesaria para el óptimo control.
Insistimos, la clave del control del cáncer de mama es la detección temprana. Por más amplia que sea la cobertura de las intervenciones curativas, este padecimiento clínicamente sólo podrá “controlarse”ii si se implementan las medidas necesarias para detectarlo en sus etapas iniciales. Esto obliga, a las instituciones que supuestamente velan por la Salud Pública, entre otras medidas, a diseñar iniciativas para impulsar decididamente el entrenamiento de los profesionistas de la salud en una exploración clínica competente y respetuosa que sea ingrediente indispensable para promover acciones desde la atención primaria y para reforzar la práctica de la autoexploración de mama entre las mujeres. En lugar de esto se ha impuesto la moda de invertir en aceleradores lineales como diciendo: ¡Ni modo, véngase cuando casi no hay remedio!

Factores de riesgo
Hasta el momento, ningún país ha revertido el aumento en el número de casos, lo cual indica que los factores de riesgo que lo determinan no se han modificado: ¿el modo de producción y consumo que enferma?
Existe un diagnósticoiii que muestra una tendencia creciente en el número de muertes por dicha neoplasia maligna. Si bien este aumento podría estar explicado por la falta de acceso a la mamografia y al tratamiento, hay quienes plantean a través de modelos matemáticos, que las mujeres mexicanas nacidas entre 1940 y 1955 tienen los mayores aumentos en mortalidad por cáncer mamario en comparación con las nacidas después de ese períodoiv.
Dicho periodo se caracteriza, entre otros, por la introducción al ambiente de contaminantes químicos utilizados para diferentes fines durante la Segunda Guerra Mundial. Investigadores agregan información que muestra como la mortalidad por cáncer mamario se concentra principalmente en los estados del norte de la República mexicanav.
Es posible que los hábitos dietéticos tengan un papel determinante en la etiología de esta enfermedad ya que si bien los alimentos son fuente de nutrimentos deseables, la frecuencia en su consumo y la forma de cocinarlos puede conllevar a ingerir un exceso de grasa saturada por ejemplo, o bien ser el vehículo de compuestos carcinogénicos como es el caso de las aminas aromáticas que se forman al asar carne.
Existen investigaciones que analizan la relación dieta - cáncer mamario en Latinoamérica, en los cuales se evidencia el importante papel que juega en el desarrollo de dicho tumor. Es de gran complejidad evaluar las relaciones que existen al combinar y cocinar alimentos, lo cual constituye un reto para el diseño de programas de prevención primaria que podrían promover no sólo el consumo de frutas y verduras, sino también la práctica permanente de actividad físicavi.
La notoria variabilidad geográfica de la incidencia del cáncer mamario en el mundo fue una de las primeras observaciones para sugerir que las diferencias en los hábitos dietéticos podían relacionarse con el avance de dicha neoplasia. El efecto de la migración en el riesgo del cáncer mamario añadió más información en sentido corroborativo. Las mujeres japonesas residentes en Japón con un bajo riesgo de cáncer mamario lo incrementaron al emigrar a Hawai, y aún más al nacer y permanecer en EEUU,vii lo cual sugiere que, entre otros factores ambientales, el cambio de la dieta oriental a la occidental es un determinante de dicho riesgo.
El cáncer de mama es una enfermedad compleja. Son múltiples los estudios para definir sus causas y los factores de riesgo adjuntos. En México existe poco conocimiento de la enfermedad, poco socializado, poco acceso a la detección oportuna y una elevada prevalencia de los factores de riesgo. Se requiere un mejor registro sistemático de este padecimiento.
Cuando la incidencia del cáncer de mama es analizada en función de los ingresos del país (datos del Banco Mundial 2006) los valores medios son mayores para el grupo de países con el PIB per cápita más elevado y el más alto porcentaje de población urbana. Datos de los cuales nuestros gobiernos parecen no sacar las mejores conclusiones: si concentrar gente en las ciudades y exponerlas a nuevas y más graves enfermedades ergo no es deseable entonces…. ¡favorezcamos las tendencias contrarias con creatividad e ingenio! ¡POR EL CONTRARIO! Los genios locales que nos gobiernan compran costosos aceleradores lineales que apenas incidirán en el cambio de la situación epidemiológica y siguen concentrando más recursos en los ámbitos más riesgosos!
La incidencia del cáncer de mama es mayor en las regiones más desarrolladas del mundo, en las poblaciones urbanas, y entre las mujeres caucásicas. La base de datos Globalcan (Cáncer global) indicaban ya en el año 2002 que la incidencia era de 67.8 por cada 100,000 mujeres en las regiones más desarrolladas comparadas con el 23.8 por cada 100,000 en regiones como África, América Central, Sudamérica, y todas las regiones de Asia excepto Japón, el Caribe, Melanasia, Micronesia y Polinesia. La tasa más alta del mundo corresponde ¡oh casualidad! Al país y los hábitos que estamos empeñados en imitar: ¡los EEUU de América! con 99.4/100,000. La imitación, subdesarrollada además, parece extenderse al manejo prestigioso de tecnologías de punta para las cuales ni siquiera estamos preparados y que en los hechos descartan muchas otras posibles y efectivas medidas de prevención.
Basados en ENSANUT 2006 (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición) y de acuerdo con la distribución del índice de masa corporal (IMC=kg/m2) para la edad, 26% de los escolares en México y uno de cada tres adolescentes presentan exceso de peso, es decir, la combinación de sobrepeso más obesidad. En las personas mayores de 20 años, las prevalencias de sobrepeso y obesidad (IMC ≥25) se han incrementado de manera alarmante; actualmente, 71.9% de las mujeres y 66.7% de los hombres. ¿Es éste el “bienestar” propuesto por este modo de producción y consumo?
Es concebible que la creciente mortalidad observada en las recientes cohortes de nacidos en México sea el resultado hasta cierto punto de su mayor exposición a factores de riesgos no reproductivos como la obesidad, patrones occidentales de dieta y el consumo de alcohol. En Latinoamérica, han sido documentados los rápidos cambios en patrones de alimentos y bebidas que si bien pueden reducir ciertas deficiencias nutritivas también pueden portar cambios adversos en la composición de la dieta: el incremento en energía proveniente de grasas y aceites y el incremento de la dosis de azúcar que se relacionan con los riesgos de cáncer mamario. Esta situación es típica de los estados del norte de México, en la frontera con EEUU, en donde la tradicional dieta mexicana se ha transformado más rápidamente hacia la dieta americana alta en calorías. La obesidad también es el resultado de un desequilibrio entre la ingestión y el gasto calórico, este último determinado en especial, por la actividad física.
Los factores de riesgo relacionados con las características reproductivas, consistentes en incrementar los meses de lactancia y evitar la exposición a carcinógenos conocidos durante los periodos de desarrollo de la glándula mamaria, que reducirían el riesgo de esta enfermedad son desafortunadamente considerados por nuestras instituciones (¿de salud?) “difíciles de modificar” por parte de autoridades que por el contrario fomentan el consumismo de toda la parafernalia que enferma, desde el interior de las escuelas hasta las plazas comerciales.
Los alimentos contienen diferentes nutrimentos y compuestos que pueden iniciar, acelerar o incluso detener el desarrollo de un tumor maligno. En el último consenso mundial sobre dieta y cáncer se identificaron alimentos y nutrimentos específicos sin lugar a dudas vinculados con el desarrollo de diversos tipos de cáncer, como el gástrico, el de colon y el rectal, etc. El incremento del riesgo potencial de la elevada ingestión calórica, el consumo de carnes rojas, carnes procesadas, la forma de preparación de las carnes, leche y algunos productos lácteos, grasas saturadas y sacarosa, además de compuestos secundarios como las aminas heterocíclicas.
A nivel continental, se observan diferencias contrastantes en las tasas de incidencia. Baste mencionar que las tasas de Uruguay y Argentina son tres veces mayores que las de México y que los hábitos dietéticos también tienen grandes diferencias. Por ejemplo, el consumo per cápita de carne en los primeros es en promedio de 80 kg por año, mientras que en México es de 58.4 kg por año. ¿Se referirán las condiciones “difíciles de modificar” a los compromisos gubernamentales contraídos con hombres de negocios ganaderos, porcícolas y avícolas?
Una revisión de los estudios epidemiológicos más relevantes sobre dieta y cáncer de mama en Latinoamérica, podría ser de gran utilidad en la planeación y desarrollo de futuras investigaciones y acciones que se requieren para dilucidar el impacto de la dieta y, en su caso, coadyuvar a prevenir dicha tumoración.viii En México se ha reconocido que el consumo de cebolla y espinaca, vegetales y frutas, pescado, la fibra grasas polisaturadas y vitamina E, vitamina B12 y folato, además de flavonoles, flavones, el licopeno y otros fitoestrógenos (en particular el flaván 3-ol y el pinoresinol), reduce de modo considerable el riesgo de cáncer mamario. En contraste, el consumo de hidratos de carbono y en particular la sacarosa lo incrementa. ¿Será que el Prosac también ayuda a eludir responsabilidades a los benefactores de las azucaradas refresqueras?
En el plano mundial se considera que la evidencia disponible es convincente en relación a que el consumo de alcohol incrementa el riesgo de cáncer mamario, tanto en mujeres premenopáusicas como posmenopáusicas. Se calcula que existe un incremento del riesgo de alrededor de 10% por el consumo de 10 mg por día de etanol.
Es por tanto muy importante, dada la presión del mercado, actuar al menos sobre los factores de riesgo a través de la creación de estrictos y confiables registros de cáncer poblacionales. Ello permitirá evaluar la evolución en el tiempo de las tasas de incidencia, patrones de supervivencia y mortalidad, hábitos alimenticios y de ejercicio físico, así como el efecto de las acciones de la Detección Oportuna de Cáncer y el tratamiento oportuno entre la población. 
 
Prevención
La realidad manifestada a través de los datos epidemiológicos obliga a proponer mejores acciones de coordinación en todo el sector salud. Deben planificarse acciones para la formación de recursos humanos, mejor y más investigación y estandarización, guías oncológicas con base en evidencias científicas. Asimismo, debe garantizarse el acceso universal y equitativo al diagnóstico minucioso y al tratamiento del cáncer como último recurso. Cumplir con los estándares internacionales establecidos para la atención del cáncer de mama de acuerdo con su realidad oncológica, lo cual requiere un esfuerzo multisectorial permanente, con mejor planeación y distribución de los recursos existentes. ¡Con más razón si estos son escasos! Éste es un esfuerzo impostergable que jamás puede agotarse en la moda de la adquisición de aceleradores lineales que no pueden evitar el incremento de la mortalidad debido a la detección tardía.
En México, los pasos clave incluyen la capacitación y concientización del cuerpo de profesionistas de la salud en el examen clínico de mama, el aumento en la cobertura de la mamografía hasta llegar a toda mujer que la necesite, y la incorporación de la detección temprana del cáncer de mama en el rubro de servicios de la salud a la comunidad para así ofrecerla gratuitamente a todas las mujeres, incluyendo las que aún no cuentan con la cobertura del Seguro Popular. ¡Ir a la montaña en lugar de esperar que la montaña llegue al hospital!
Los únicos países latinoamericanos que cuentan con sitios registrados en IARC (International Agency for Research on Cancer) son Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Ecuador, Costa Rica, Honduras, Cuba y Trinidad y Tobago. Es inaceptable que sean tan pocos los países que cuentan con un registro nacional de cáncer con los estándares que establece la IARC, pues ello no permite a los países diseñar mejores políticas de prevención y control del cáncer de mama.
Los costos del diagnóstico no deben representar una barrera financiera que impida la detección temprana de la enfermedad. Al mismo tiempo, es preciso fortalecer los programas de formación de médicos que privilegien la prevención, ampliar la oferta de los servicios de mastografía, diseñar campañas para asegurar que las mujeres mayores de 40 años se sometan a mamografías periódicas, ¡Y que la interpretación de resultados sea confiable y expedita! ix
Entre más tardío es el diagnóstico más costoso el tratamiento respectivo. 

 ¡Círculo vicioso que demostrado tanto para el caso del IMSSx como para el Instituto Nacional de Cancerologíaxi! ¡Círculo vicioso que la proliferación de aceleradores lineales no rompen! Romper ese círculo, requiere de un enfoque integral que no desvincule los factores causales y de riesgo, la prevención, la detección temprana y el tratamiento médico. Además del impacto social tanto en mujeres y hombres, en las familias y las parejas que viven con la enfermedad así como el impacto del entorno humanamente creado.
Entre otras cosas porque existe información de que la incidencia del cáncer de mama en zonas profusamente rurales por ejemplo, de la África sub- sahariana es de 16.5/100,000, lo cual constituye la mitad de la nación sudafricana, la cual es lo suficientemente desarrollada para organizar un mundial de fútbol pero además por poseer una incidencia de cáncer de mama de 33.5/100,000, ¡Claro que aún tienen un buen margen para llegar hasta los 99,4/ 100,000 de EEUU! ¡Pero es posible que, en ese camino, México llegue primero debido al empeño de imitar ese desarrollo con macabra fidelidad!
Así mismo, en la urbana Shanghai, (uno de los neoliberalmente envidiados tigres asiáticos) la incidencia es de 27.2/100,000 mientras que en comparación la “atrasada” provincia rural de Qidong tiene menos de la mitad 11.2/100,000. Igual acontece en la admirada Corea del Sur, entre Seúl (20.8) y la provincia rural de Kanghwa (12,7). Para terminar de constatar, que en nuestra América, los destructivos costos del desarrollo realmente existente tienen cara de mujer. Y mientras la incidencia en los más “desarrollados” Argentina y Uruguay es de 75 y 83 por 100 000 mujeres respectivamente (cifras que son más similares a las observadas en Estados Unidos de América y Canadá), el “atrasado” Haití figura con 4.4 casos por 100 000 mujeres. ¡Ese es el premio por simplemente imitar! Si los datos de los epidemiólogos son correctos, no hay entonces mejor prevención contra el cáncer de mama, que ser olvidados por el desarrollo realmente existente. Este extremo contraste con aquellos países del cono sur debería abrir el debate y la reflexión acerca de cómo mejorar las condiciones sociales sin abrirle las puertas a la enfermedad y la muerte.
La incidencia del cáncer de mama varía grandemente entre regiones y países, debido a diferencias de raza, de conformación étnica, recursos para la salud y patrones de estilos de vida. ¡Cuánto dinero y energías pudiéramos aplicar a otras cosas si descubriéramos cómo no empeorar situaciones gratuitamente dadas! ¡Eso es prevención!

Diagnóstico
Un estudio realizado en Méxicoxii sobre la evaluación del desempeño de los sistemas de salud mediante la atribución categorizada de las defunciones por ciertas causas y edades al concepto de “muerte evitable”, muestra las disparidades entre los servicios estatales de salud. Este indicador calcula la proporción de muertes evitables con la tecnología disponible para el diagnóstico temprano (mamografía y exploración clínica), los tratamientos (resección, radioterapia y quimioterapia) y la atención médica oportuna y de calidad. Bajo este indicador, el 66% de las defunciones por cáncer de mama que ocurrieron en México entre 2000 y 2004 pudieron haberse evitado.
En la actualidad, América Latina tiene que enfrentar un doble patrón de morbi-mortalidad de cáncer en las mujeres. Por un lado, el patrón endémico de cáncer de cérvix uterino y por otro la epidemia del cáncer de mama. Ambas neoplasias se diagnostican con retardo diagnóstico, en etapa avanzada de la enfermedad y con insuficientes recursos humanos y económicos para su control. Este patrón mixto de cáncer en la mujer representa un enorme reto para los sistemas de salud. No hay duda del incremento de las tasas de incidencia y mortalidad en el cáncer de mama en México el diagnóstico es tardío y la infraestructura médica existente (no sólo equipos) es subóptima. Un estudio mastográfico debe ser interpretado, idealmente, por un radiólogo certificado “con calificación agregada en imagen de la mama”, ¡de los que existen solamente 43! ¡Para poner el problema en perspectiva, recordemos que hay 14.7 millones de mujeres mayores de 40 años! ¡Las muchas mujeres en los servicios de salud no parecen tener influencia en el cambio de la estructura patriarcal de la institución!
La inversión que se requiere en recursos humanos debe ir paralela a la inversión en equipo médico, su cuidado y su mantenimiento. ¡Y el cumplimento de las normas! xiii Sin embargo la velocidad en la formación de recursos humanos en oncología en México no es paralela a las tasas de incidencia de cáncer en el medioxiv
En la misma línea de argumentación que venimos desarrollando, hay datos que muestran que no existe una correlación obligada entre el tamaño del presupuesto invertido y la mortalidad por causa del cáncer de mama. EEUU, por ejemplo posee el per cápita de inversión en salud más alto del mundo mientras que las inversiones cubanas son sólo moderadas comparadas con ellas. Sin embargo, con la mortalidad más baja en Cuba es expresión de un equilibrio diferente acerca de dónde, cuándo y cómo combatir la enfermedad. O dicho de otra manera estar un paso antes de los acontecimientos es preservar salud socialmente y dinero en consecuencia. Este único caso revela además aquellas circunstancias históricas que impidieron que Cuba cayera en una simple imitación del sistema de producción y consumo de EEUU lo cual, finalmente, se ha revelado saludable. ¡Aunque no faltan quienes quieren enfermarse en la Florida!
Si las condiciones, hábitos y ámbitos en los cuales el cáncer de mama tiene mayor incidencia y prevalece han sido fomentados por la lógica del mercado no queda entonces más remedio que actuar previniendo vía mamografía. Como ya hemos recalcado, no es la única forma de prevenir. Sin embargo si hemos decidido o, simplemente aceptado, la modalidad del mercado y sus consecuencias, éste método (más costoso que el cambio de condiciones sociales) consiste en radiografiar los senos de todas las mujeres sistemáticamente y dentro de una cierta periodicidad. La cadena de hechos para ser fructífera debe contemplar desde la toma eficiente y respetuosa de las radiografías en todo lugar donde existan mujeres, su posterior lectura fidedigna y correcta interpretación y la comunicación ágil para eventuales medidas a tomar. Cualquier falla en la sincronización de esta cadena de hechos da por tierra con la capacidad preventiva y la confianza necesaria en toda campaña de prevención. Diferentes disciplinas de oncología, como cirujanos, oncólogos médicos, patólogos, radiólogos, hematólogos y personal de enfermería deberían mancomunarse para actuar sobre la urgencia dada la indiferencia institucional al cambio social de fondo.
Si las capacidades organizativas de las instituciones de salud ni siquiera actúan con consecuencia en el sentido preventivo del método mamográfico, por las razones que sean, no es entonces extraño que se limiten a comprar aceleradores lineales esperando cómodamente a que el paciente detecte su propio tumor y llegue hasta el hospital urbano donde se localiza el costoso aparato que probablemente no le salvará la vida. En tanto más de 80% de los casos de cáncer de mama se identifica en etapas avanzadas de la enfermedad, no son entonces los “sistemas de salud” quienes detectan al tumor sino las propias mujeres cuando éste ya no puede ignorarse por su tamaño.
Pero estas limitaciones no excluyen otras. En dicho lugar, al cual se supone arribará la mujer auto auscultada, todo debería estar dispuesto al más alto nivel de calidad y eficiencia en tanto se trata de artefactos sumamente peligrosos.
Sin embargo, se calcula que se requieren de cuatro a siete radiooncólogos por cada millón de habitantes.xv Lo cual quiere decir que para la población no derechohabiente de México, alrededor de 45 millones de personas, se necesitan entre 200 a 350 especialistas. ¡Y apenas se dispone de 58 radiooncólogos en esta red de oncología! ¿Pensarán formarlos y entrenarlos con la abundancia de pacientes?
Es indispensable fortalecer la formación de este grupo profesional, además de físicos médicos y técnicos en Radioterapia. Pese a tener los recursos para adquirir equipos y construcción de bunkers, es indispensable el personal capacitado para operar estas unidades. Es claro que se requiere mayor y mejor equipo en el área de dosimetría, planeación y simulación. Sin ello, no se cumplen los requerimientos mínimos para la unidad de Radioterapia de nivel I establecidos por la OMS.xvi
En los últimos años se ha documentado la importancia que el entorno social juega en la determinación de la enfermedad, así como en las variaciones de la incidencia entre diferentes áreas geográficas. Estudios sobre migrantes de países asiáticos a Estados Unidos de América o de mujeres de Polonia a Australia, ofrecen sólida evidencia de que es menor el componente genético que el ambiental. El incremento del riesgo de padecer o morir por esta causa en países pobres y de ingresos medios se vincula con cambios en los patrones reproductivos y nutricionales, además de la disminución de la fecundidad, los cambios en los estilos de vida y las condiciones de trabajo de las mujeres.xvii
Aunque la mayoría de los factores de riesgo identificados pueden ser modificables, los retos para los sistemas de salud se concentran en actividades que permitan fortalecer la prevención primaria y actividades de prevención secundaria y terciaria. La efectividad de la detección temprana y el tratamiento adecuado depende de la oportunidad con la que se aplican. De otra manera, los costos de la atención se incrementan en grado considerable, y el esfuerzo desarrollado por el sistema, resigna la contención de la epidemia por actos simbólicos que ocultan mal los intereses mancomunados de egoístas médicos especializados y vendedores de equipos y medicamentos que ni bajan las tasas de mortalidad, ni la incidencia de casos.

Infraestructura
Una limitante es el número de especialistas en radiooncología, junto con el número de físicos médicos y técnicos en radioterapia.xviii Hay una permanente necesidad de este personal especializado para la óptima atención de los equipos de radioterapia en teleterapia y braquiterapia. Las mamografías también deben ser de calidad, y el personal debidamente entrenado, para que el estudio lleve a un resultado de calidad. Tanto en EUA como en Europa, las recomendaciones sobre escrutinio mamográfico han ido unidas a reglamentación de cumplimiento obligatorio respecto de la garantía de calidad en los servicios radiológicos que ofrecen mamografías. Los médicos que interpretan las mamografías deben contar con una certificación y experiencia previa, los técnicos deben mantener sus habilidades realizando un mínimo de mamografías cada año y los físicos médicos responsables de vigilar el funcionamiento de equipos e instalaciones deben cumplir requisitos de educación inicial y continua.
Como ya hemos expresado, el cáncer de mama en México afecta todos los niveles socioeconómicos y está presente en todas las regiones de la nación. Afecta a mujeres pre-menopáusicas y pos-menopáusicas, y a partir del año 2006 es la causa de un mayor número de muertes que el cáncer de cérvico uterino. Por lo tanto, es fundamental mejorar el programa de Detección Oportuna de Cáncer de mama a través de la mastografía sistemática y organizada. Las necesidades infraestructurales para un programa exitoso de DOC son distintas de la construcción, manejo y mantenimiento de aceleradores lineales. No debieran ser caminos excluyentes: sin embargo sin una detección oportuna del cáncer de mama las inversiones en “bunkers” para aceleradores lineales son como identificar al enemigo cuando ya está en nuestra trinchera.
Justamente el hecho de que sea necesaria la construcción de un verdadero bunker para acoger esta tecnología de acelerador lineal refleja el grado de cautela que la adopción de semejante infraestructura exige. Desde su localización hasta su eficiente manipulación y mantenimiento. Los muros de más de 2 metros de espesor del bunker que contendrá a este aparato, quizás den una idea aproximada de los riesgos que se pretenden minimizar.
Viene a nuestra mente el accidente de Zaragoza (1991), del acelerador lineal de partículas del hospital Clínico de Zaragoza cuyo coste se sitúa en torno a los 150 millones de pesetas y cuyo mantenimiento concertado con la compañía CGR-General Electric, supone un coste anual adicional de 12 millones de pesetas. El acelerador lineal proporciona alta energía, como tres veces más que un aparato de rayos X, pero puede programarse para seleccionar diferentes energías de electrones y fotones. Es como tener cinco máquinas en una… la dirección del Insalud reconocía que se enfrentaba al accidente más grave del mundo en este tipo de tecnología. La autopsia practicada a los tres fallecidos reveló que la muerte estaba provocada directamente por lesiones derivadas de una exposición a un haz de electrones de energía demasiado alta. La emitida por el acelerador lineal de partículas modelo Sagittaire de la casa CGR-General Electric, con 14 años de antigüedad. (El País, Madrid, 03/03/1991)
"Los hospitales de hoy usan para todo la electrónica. En este centro hay unos 10.000 aparatos de tecnología medía y alta. Pues bien, el problema es que la Administración no ha comprendido aún que se necesitan algo más que médicos. Que son necesarios equipos multidisciplinarios de ingenieros, físicos, biólogos, etcétera, para mantener en condiciones óptimas estos equipamientos", opina el responsable de la sección de ingeniería clínica del hospital Ramón y Cajal de Madrid, Gabriel Sánchez. Sin dudar de las bondades de esta tecnología, Gabriel Sánchez considera que faltan equipos de ingeniería clínica para hacer frente al control de reparaciones, mantenimiento y utilización de todos estos aparatos.
¡Y eso en España! ¿Y aquí en México – Mérida casa cómo andamos? ¿Cumplimos con toda la normatividad para el manejo de radiación ionizante? ¿Qué dice la normatividad de instalar semejante tecnología en el corazón de centros urbanos? ¿Cuáles son las disposiciones para el manejo del material radioactivo, sus desechos y disposición final?
La presencia en el hospital de Zaragoza de tres físicos, además del personal sanitario de radioterapia, y de un ingeniero jefe de servicio de mantenimiento general no ha podido evitar el dramático fallo del Sagittaire. Es un fallo que puede volver a ocurrir", explica el presidente de la Sociedad Española de Radiología Oncológica, Jordi Craven; "un técnico hizo un puente saltándose todos los sistemas de seguridad de que está dotado el acelerador”.
Las cifras demuestran que la tendencia del cáncer de mama va en aumento en toda la región y que sin un mejor sistema de información no habrá condiciones para evaluar el impacto de la detección oportuna y el tratamiento adecuado. Los aceleradores lineales deberían incluirse en una muy articulada, cautelosa y sincronizada campaña que en lugar de agregar mayores riesgos minimicen, al menos, los que este modo de producción y consumo hace emerger con egoísta indiferencia. (continuará)

¡POR UNA ATENCIÓN MÉDICA HUMANITARIA, RESPETUOSA DE SERES HUMANOS Y AMBIENTE!
¡QUE LAS DECISIONES SE TOMEN EN FUNCIÓN DE ESTUDIOS EPIDEMIOLÓGICOS Y NO DE OCURRENCIAS!
¡PREVENIR ES MEJOR QUE CURAR!

Miguel Angel Ricci Antón - Arquitecto y Ecólogo Humano
Miembro activo del Foro por la Defensa de nuestros Ecosistemas Peninsulares
i Registro Histopatológico de Neoplasias Malignas, 2003. México: Secretaría de Salud, 2007.
ii Hay otras medidas que no son clínicas y que se deducen de la regionalización del cáncer de mama que pudieran implementarse de estar la sociedad dispuesta a superar la lógica del mercado con su hipertrofia urbana. Más adelante en el artículo.
iii Romieu I, Lazcano-Ponce E, Sanchez-Zamorano L. Willett W, Hernandez-Avila M. Carbohydrates and the risk of breast cancer among Mexican women. Cancer Epidemiol Biom & Prev 2004;13:1283-1289.
iv Franco-Marina F, Lazcano-Ponce E, López-Carrillo L. Breast cancer mortality in Mexico An age-period-cohort analysis. Salud Publica Mex 2009; 51 suppl 2:S157-S164.
5 Palacio-Mejía LS, Lazcano-Ponce E, Allen-Leigh B, Hernández-Ávila M. Diferencias regionales en la mortalidad por cáncer de mama y cérvix en México entre 1979 y 2006. Salud Publica Mex 2009;51 supl 2:S208-S219.
6 Romieu I, Lajous M. The role of obesity, physical activity and dietary factors on the risk for breast cancer: Mexican experience. Salud Publica Mex 2009;51 suppl 2:S172-S180.
7 Ziegler R, Hoover R, Pike M, Hildesheim A, Nomura A, West D, et al. Migration patterns and breast cancer risk in Asian-American women. JNCI. 1993;85(22):1819-1827.
8 Paolo Boffetta, Elisabeth Couto, Janine Wichmann, Pietro Ferrari, Dimitrios Trichopoulos, H. Bas Bueno-de-Mesquita, et al. Fruit and Vegetable Intake and Overall Cancer Risk in the European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition (EPIC) JNCI Advance Access published on April 6, 2010. doi:10.1093/jnci/djq072
9 La mama representa un verdadero desafío para la obtención de su imagen radiológica debido a que está constituida por tejidos muy similares entre sí y porque las lesiones buscadas por el radiólogo como indicadores de la posible presencia de un tumor son muy pequeñas o muy parecidas al tejido normal. Una mamografía de escrutinio busca visualizar lesiones no-palpables (es decir, menores de 0.5 cm si se trata de nódulos), calcificaciones (nunca palpables por su reducido tamaño), asimetrías en la densidad mamaria, y/o distorsión de la arquitectura de la glándula. Los nódulos son objetos que aparecen en ambas proyecciones con densidad media y alta, se confunden con el tejido glandular, y sus contornos son indicadores de malignidad. Las calcificaciones son acumulaciones cristalinas de calcio, de tamaños de cientos de micras, cuyo patrón de agrupación y morfología es indicador de malignidad. Sólo la mamografía puede detectar las calcificaciones. La imagen mamográfica sólo permite visualizar estos indicadores, y la severidad de la lesión evaluada por las características de la imagen llevará al radiólogo a solicitar la toma de una biopsia del tejido sospechoso. La malignidad del tumor sólo se determina a través del análisis patológico de la muestra citológica o histológica. Detección del Cáncer de Mama: Estado de la Mamografía en México-María Ester Brandan y Yolanda Villaseñor Navarro
10 Knaul F, Nigenda G, Lozano R, Arreola-Ornelas H, Langer A, Frenk J. Breast cancer in Mexico: a pressing priority Reprod Health Matters 2008;16(32):1-11.
11 Mohar A, Bargalló E, Ramírez MT, Lara F, Beltrán-Ortega A. Recursos disponibles para el tratamiento del cáncer de mama en México. Salud Publica Mex 2009;51 supl 2:S263-S269.
12 Nolte E, McKee M. Measuring the health of nations: Analysis of mortality amenable to health care. BMJ 2003; 327:1129-1133. Y Franco-Marina F, Lozano R, et al. La mortalidad en México, 2000- 2004: Muertes evitables: magnitud, distribución y tendencias México, DF: Secretaría de Salud, 2006.
13 La Norma Oficial Mexicana NOM-041-SSA2- 2002 es una herramienta legal publicada en 2003 que establece criterios de operación para la prevención, diagnóstico, tratamiento, controly vigilancia epidemiológica del cáncer de mama. La NOM-158-SSA1-1996 NOM-158, de cumplimiento obligatorio desde 1997, estableció las especificaciones técnicas para equipos de diagnóstico médico con rayos X. La NOM-229-SSA1-2002, Salud Ambiental. Requisitos técnicos para las intalaciones, responsabilidades sanitarias, especificaciones técnicas para los equipos y protección radiológica en establecimientos de diagnóstico médico con rayos X.
14 De acuerdo al censo de 1997 habría 330 mastógrafos en México, y el número de estudios sería de 252,380 mamografías al año. Con esto, la tasa anual del examen era de 27.6 estudios por 1,000 mujeres mayores de 40 años de edad y cada mastógrafo realizaría un promedio de ¡3 estudios en cada día laboral! El número de mastógrafos en el año 2000 sería de 435. Más allá de estos datos, la información es escasa, incompleta e incluso, contradictoria. Para estimar una cifra, podemos sumar a los mastógrafos del 2000 las 205 compras recientes del Instituto Mexicano del Seguro Social, algunos más, y estimar que existen unas 650 unidades mastográficas instaladas en México. (Brandan ME, Ruiz C, Villaseñor Y et al., Evaluation of equipment performance, patient dose, imaging quality, and diagnostic coincidence in five Mexico City mammography services, Arch. Med. Res. 2004; 35:24-30)
15 Wiggs DR. Radiation oncology in Australia: an increasing crisis. Australasian Radiol 2008;32:24-37.
16 Porter A, Aref A, Chodunsky Z, Elzway A, Manatrakul N, Ngoma T, et al. A global strategy for radiotherapy; a WHO consultation. Clinic Oncol (R Coll Radiol) 1999;11:368-370.
17 Porter P. “Westernizing” women’s risks? Breast cancer in lower-income countries. N Engl J Med 2008; 358(3):4.
18 La correcta interpretación de la placa radiográfica requiere la necesaria ausencia de artefactos, un negatoscopio adecuado, una evaluación sistemática y los datos clínicos del paciente. Al detectarse una alteración en la imagen mamaria, el radiólogo debe evaluar si ésta es real, dónde está, qué es, y sugerir el seguimiento, o la biopsia de la lesión